Regeneración N° 25, 7 febrero 1901

DEL ESTUDIO DEL SR LIC RAIGOSA

En un Post Scriptum, motivado por las perversas apreciaciones de la prensa, da a conocer el inteligente abogado, los motivos que lo impulsaron para estudiar el tema que hemos bosquejado pálidamente en números anteriores.1
            En efecto, el tema ha sido atrevidamente estudiado, porque, como dice el mismo Lic. Raigosa, su desarrollo parece estar en oposición con los testimonios elocuentes del progreso del país; pero se cuida el inteligente abogado, de fundarlo en números, para huir del terreno de las conjeturas y de las intuiciones personales, y develar las deficiencias de estructura del organismo nacional, que no son sino efectos de la acción de leyes inexorables.
            El Sr. Lic. Raigosa explica que es ferviente admirador de los adelantos realizados: pero no cree que la Patria sea nada más que un vasto territorio surcado de vías férreas, envuelto en redes telegráficas, poblado de caseríos más o menos extensos; con puertos artificiales y muelles metálicos, con Bancos y establecimientos de Crédito, con fábricas y talleres de factorías, y bosques de preciosas esencias, y ricos criaderos metalíferos; con tesoro próspero y paz asegurada y orden inalterable. Cree el Sr. Raigosa, y nosotros nos permitimos secundar su creencia, que sobre todo esto hay algo más en la idea de Patria: hay algo que es lo esencial, que es lo más importante, que lo prima todo y todo lo absorbe y abarca en su conjunto, y ese algo es la gente, es la raza, es el pueblo, es la nación. Es la comunidad de sangre, la comunidad de ideas, la comunidad de idioma, de costumbres, de leyes, de religión, de historia, de defectos y de virtudes, de instintos y de ideales, de glorias y de dolores, de tradiciones y de esperanzas…… es la comunidad del hombre, es la población… es el mexicano, en fin….!
            Y nos dolemos de que esto no exista, como debiera existir, homogéneo, fuerte, irresistible, como una muralla en donde se estrellaran todas las ambiciones y en donde chocaran todas las invasiones, para enviar también nuestra actividad industrial y fabril a la competencia de los mercados extranjeros, para resistir la lucha de pueblos armados de mejores elementos, para posesionarnos de todo lo que acusa prosperidad y crecimiento, en la actualidad, en manos, desgraciadamente, de extranjeros, con quienes, ni con mucho podremos medir nuestras presentes condiciones de inferioridad individual.
            Tiene razón el Sr. Lic. Raigosa cuando dice “que llamar fuertemente la atención general sobre los principales defectos (el de la ineducación popular es de los más graves) de nuestra estructura, tiene por mira única el vehemente deseo de que los grandes talentos en que tanto abunda el cerebro nacional, se consagren de preferencia al estudio de las complexas soluciones del gran problema de “la población” que es el fundamental de todo nuestro porvenir.” Y nosotros agregaríamos, que es necesario llamar fuertemente la atención del Gobierno sobre los graves defectos de nuestra estructura, para que se preocupe un tanto de la educación intelectual de este pueblo sumido en las negruras de la ignorancia. Y para llegar a ese resultado, es forzoso, urge, como urge evitar todo lo que conduce al abismo, que se exija su dimisión al actual Ministro de Instrucción Pública, que no se preocupa, ni poco ni mucho, del adelanto intelectual de esa enorme masa de párvulos que revuelcan su ignorancia en el lodo de las vecindades.
            Creemos que hay en México vigorosos talentos que pudieran substituir ventajosamente al Sr. Lic. Baranda.

1  Véase supra,art. núm. 231 e infra arts. núms. 270 y 286.

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