Regeneración N° 25, 7 febrero 1901

MINISTRO QUE RENUNCIA

Es tan bello el rumor que como nota política lanza nuestro estimado colega El Universal, que tenemos forzosamente que mostrarnos un tanto escépticos ante la utopía de un acontecimiento problemático.

Dice nuestro colega que el Sr. Ministro de Justicia, Lic. Joaquín Baranda, ha presentado su renuncia y que hará entrega del Ministerio a su regreso de Campeche y Yucatán. Más todavía: se rumora que esa renuncia no ha sido del todo espontánea y que la aceptación de ella fue resuelta antes de que el Sr. Baranda partiera para dichos Estados.

Cuando este rumor circuló, pudo notarse en público, y más aún entre los Abogados, una vibración de gozo mal reprimido. Como que su realización significa la purificación de nuestros tribunales, la eliminación de tantos elementos nocivos, la segregación de muchas nulidades intelectuales, la realización del ideal de una administración de Justicia que administrara justicia, la interpretación correcta de la ley, el nacimiento de una jurisprudencia nacional sabia y recta, la aplicación de principios empolvados únicamente por ser sanos y viriles, la destrucción de arcaicas fórmulas momificadas en nuestros Códigos, la sabia y correcta confección de éstos por cerebros vigorosos preñados de observación y estudio,… pero dejemos de bordar en el vacío, guiados por un bello rumor que más bien parece el producto de una imaginación febricitante.

El mismo colega dice que se señalan como candidatos posibles a los Sres. Lics. Emilio Pardo, Jacinto Pallares1 y Luis del Carmen Curiel. Los dos primeros han jugado ventajosamente en la opinión pública. Se dice que el tercero sería la segunda edición del Sr. Baranda, quizá corregida y aumentada. El Gobierno de Jalisco lo ha reducido a una nulidad en política y nos horroriza pensar que aquí podrían continuar su incapacidad y torpezas administrativas.

De los dos primeros candidatos, el que más ha halagado es el Sr. Lic. Pardo, pero su aceptación es también una bella utopía. Se dice, y lo creemos, porque lo conocemos lo suficiente, que al siguiente día de su protesta como Ministro de Justicia, quedarían acéfalos los tribunales, porque sabría eliminar enérgicamente, sin complacencias funestas, a muchos elementos nocivos.

Pero el Sr. Lic. Pardo no aceptaría ese puesto. Sería de lamentarse. Tiene talento, iniciativa y carácter, elementos indispensables en un Ministro de Justicia. Además, conoce perfectamente el ramo. Ha sido litigante siempre y ha estudiado las necesidades de una buena administración de Justicia. Conoce también el personal de ésta, lo que ya es una ventaja para eliminar sin escrúpulos.

Ojalá que tales rumores dejen su carácter utópico y sean una realidad que ya urge.

1  Jacinto Pallares (1843-1904). Abogado michoacano. Profesor de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Entre otras obras publicó: El Poder Judicial. Tratado completo de la organización, competencia y procedimientos de los tribunales de la República (1874), Curso completo de derecho mexicano, o exposición filosófica, histórica y doctrinal de toda la legislación.