Regeneración N° 25, 7 febrero 1901

DESIGUALDAD REPUGNANTE

Mucho y en diferentes tonos, ha hablado la prensa de la Capital sobre la deficiente gestión del actual presidente del Ayuntamiento, Sr. De Landa y Escandón1, perteneciente al grupo insustancial e inútil de la aristocracia mediocre que se exhibe en una puerta cochera de la calle de San Francisco. Nosotros también participamos de la opinión de nuestros colegas. Creemos que sientan mal en un puesto popular por excelencia, las erguidas personalidades que alardean de blasonadas prosapias. Nuestra linajuda aristocracia, jamás ha producido actos democráticos fecundos en resultados plausibles. Se ha reducido a la vegetativa vida muelle de una aparatosa elegancia y a la celebración de festivales religiosos en honor de Iturbide y de responsos dedicados a la quietud del alma de Maximiliano.

Acaba de darnos el Sr. De Landa y Escandón, un ejemplo de su odio a la democracia.

Los alumnos de las Escuelas Nacionales han formado un comité de estudiantes. Han deseado dichos jóvenes solemnizar debidamente el aniversario de la promulgación de nuestra Carta Magna y al efecto organizan una velada que se efectuará en la Cámara de Diputados. Tropezaron con grandes dificultades para el adorno del salón. Los bolsillos estudiantiles no se han distinguido por la abundancia, y acordaron ocurrir al Sr. De Landa y Escandón para pedirle les proporcionase algunos adornos y plantas pertenecientes a la Corporación Municipal. El Sr. De Landa se negó a ello, disculpando su negativa con un acuerdo de Cabildo que prohíbe esos préstamos a las sociedades privadas.

Bien. El acuerdo de Cabildo existe; pero el Sr. De Landa y Escandón lo ha burlado alguna vez, no hace mucho tiempo. El Jockey Club, nombre pedestre para alguna agrupación aristocrática, obsequió la última noche del siglo pasado con un baile a la esposa del Presidente de la República, y para ese baile, el Sr. De Landa y Escandón proporcionó las plantas de Propagación de Chapultepec, de propiedad Municipal amparada por el acuerdo de Cabildo, para adornar el patio y los salones del Jockey Club.

¿Qué significa esta desigualdad repugnante? ¿El Sr. De Landa y Escandón burla y respeta a su antojo el acuerdo de Cabildo, según las circunstancias? Del baile anodino del 31 de diciembre, al festival democrático de los alumnos de las Escuelas, preferimos lo segundo. Aquel representa un derroche que no tiene más significado que un acto adulatorio. Este  significa el ejercicio sano de los principios liberales y democráticos. Aquél fue un pasatiempo sin trascendencia. Este tiene el sello de una manifestación viril que se traduce en una enseñanza provechosa.

Deploramos cordialmente que tengamos un Alcalde Municipal que no sabe deslindar las significaciones de los actos sociales y que burla a su antojo los acuerdos del Cabildo.

1  Guillermo de Landa y Escandón. (1848-1927). Creció y se educó en Francia. A su regreso (1876) se incorporó al aparato político, siendo senador por Morelos y Chihuahua. Presidente del Ayuntamiento de la Ciudad de México (1900) y gobernador del Distrito Federal en 1903. Miembro del Círculo de Amigos de Porfirio Díaz.