Regeneración N° 25, 7 febrero 1901

FUNCIONARIO AMBICIOSO

Hasta en los empleados inferiores de la administración Curielista se ha desarrollado el afán de extorsionar a los contribuyentes. Veamos el caso de un amparo que se haya en revisión ante la Suprema Corte.

El Recaudador de Rentas de Tuxcacuezco, perteneciente a Jalisco, embargó al honorable Sr. Ramón A. Paz, doce mulas aparejadas, un caballo y un terreno llamado “La Calera,” todo de un valor de más de $4, 000, para asegurar el pago de $566.11 cs., por contribuciones que ese Recaudador asegura adeuda el Sr. Paz por su fábrica de alcohol y panocha establecida en su Hacienda de Agua Zarca. El Recaudador pretendió desde luego rematar los bienes embargados, que representan una cantidad ocho veces mayor que la que dice adeuda el Sr. Paz; pero este señor ocurrió al Juez de Distrito de Colima en solicitud del amparo federal y de la inmediata suspensión del acto reclamado. Las activas gestiones del inteligente apoderado del Sr. Paz, Lic. D. Trinidad Padilla, lograron la suspensión del acto reclamado y en definitiva conquistaron el amparo de la Unión otorgado por el Juez de Distrito.

Lo curioso del procedimiento del Recaudador de Rentas consiste en que la Hacienda de Agua Zarca está ubicada en los límites de Jalisco y Colima. El Sr. Paz paga impuestos a los dos Estados. La fábrica de alcohol y panocha, que excitó la avidez del Recaudador de Jalisco, está manifestada por el Sr. Paz en la recaudación de Colima, toda vez que ella está jurisdiccionada al pueblo de Mamey que pertenece a este último Estado, lo que se probó ampliamente en el juicio de amparo.

En virtud de la manifestación del Sr. Paz, se ha estado pagando religiosamente el impuesto respectivo al Estado de Colima, y sin embargo, el Recaudador de Jalisco pretende que se pague también a este Estado, lo que equivaldría a una doble paga que el Sr. Paz no puede consentir.

También es curioso hacer notar que en la parte de Agua Zarca, está pendiente una cuestión de límites entre ambos Estados, y a pesar de ello, el Recaudador de Jalisco, arrogándose facultades que no tiene, ha pretendido fijar y deslindar a su arbitrio esos límites, todo por el afán de que la fábrica de alcohol quede dentro del Estado de Jalisco y cobrar el impuesto respectivo.

Afortunadamente la Suprema Corte tendrá el buen criterio de apreciar las pruebas rendidas y de castigar la avidez de las autoridades Jaliscienses, confirmando el amparo que en Colima conquistó el inteligente Abogado D. Trinidad Padilla.