Regeneración N° 25, 7 febrero 1901

JUEZ DE DISTRITO INDOLENTE

Llamamos muy seriamente la atención al Sr. Procurador General de la República, sobre los siguientes datos recopilados por nuestro colega El Sol, de Guadalajara, Jal., en una correspondencia que se le ha enviado de Ciudad Juárez, Chih. Nos permitimos llamar la atención del Sr. Procurador, porque creemos, y nuestra práctica forense nos lo ha demostrado, que la justicia federal es la única que puede salvar a las víctimas de tropelías injustificadas, y si esa justicia federal se muestra lenta y tardía, con mengua de los intereses sociales, no sabemos qué harán los ciudadanos para defenderse.

Un Sr. Lic. Frías Camacho tiene a su cargo el Juzgado de Distrito residente en Ciudad Juárez. Se dice que ese señor no es muy diligente en el cumplimiento de su deber. Se cita como comprobación el desatendido ramo penal. En el año se iniciaron 25 causas, poco más o menos, y de ellas se sentenciaron en el mismo lapso de tiempo, solamente tres o cuatro. Esa lentitud produce un rezago considerable de negocios y origina que esos reos permanezcan en la prisión años enteros sin que se pronuncie sentencia alguna. Con frecuencia acontece que esos reos, después de dos o tres años de prisión, sean puestos en libertad por falta de méritos o ser les dé por compurgados cuando la pena señalada por la ley, no excede de unos cuantos meses.

Se cita el caso de José L. Villalpando, telegrafista de Guadalupe y Calvo a quien se le inició un proceso y se le aprehendió por el delito de peculado, en Diciembre de 1898. Después de muchas moratorias y dificultades y cuando Villalpando había permanecido preso dos años un mes, se le sentenció a tres años ocho meses de prisión. Si Villalpando hubiera sido sentenciado dentro de un término racional, habría obtenido ya su libertad preparatoria. La incuria del Juez de Distrito ha ocasionado que Villalpando continúe aún en la prisión, hasta que el tribunal de circuito revise la causa.

Se dice que lo mismo ha sucedido con los reos Cortés, Gerónimo Ortiz y otros más.

Urge separar de su empleo a ese Juez indolente. Los Tribunales de la Federación deben estar servidos por personas inteligentes y activas, y si el Sr. Fías Camacho no reúne esas cualidades, debe ser destituido, tan más, cuanto que estando ese Juzgado en la Frontera con Estados Unidos, se juzgará muy mal de nuestra perezosa justicia, en aquella Nación práctica y diligente.