Regeneración N° 26, 15 febrero 1901

ABUSOS EN SONORA

Los miembros del Club «García Morales,» de Hermosillo, están sujetos a las vejaciones de las autoridades arbitrarias. Ya no solamente se les amaga con enviarlos a la guerra del Yaqui, sino que son encarcelados arbitrariamente y se les veja e infama en la prisión.

El joven Luis Duarte fue encarcelado arbitrariamente y el cabo de la guardia ayudado del centinela que hacía el servicio en el patio de la cárcel, golpearon cruelmente a Duarte con una varilla de fierro. Varios presos, atraídos por el escándalo, intervinieron haciendo cesar este acto repugnante.

Duarte fue llamado ante el Prefecto Político para su calificación, y se quejó a este funcionario del delito que se había cometido en su persona, llevando al efecto sus vestidos ensangrentados; pero el Prefecto, en vez de atender esa queja haciéndose solidario de los actos de los esbirros, impuso 15 días de prisión a Duarte, agravados con reclusión en un calabozo por el desacato de haber llevado a la Prefectura sus ropas ensangrentadas.

Contra estos actos escandalosamente arbitrarios e indignos de una sociedad civilizada, promovió Duarte el amparo de la Unión y el Sr. Juez de Distrito de Nogales, que se ha distinguido por su entereza y honradez, ordenó, por la vía telefónica, que el quejoso fuera puesto desde luego en libertad.

Crispan los nervios los relatos de estos actos inicuos de las autoridades protegidas por el Gobernador Izábal. Muy rudimentarios deben ser los principios de justicia de estas autoridades y muy desarrollados deben tener sus instintos inquisitoriales. Autoridades así, serán un borrón en las páginas de nuestra Historia.

El Sr. Juez de distrito de Nogales, sí es acreedor al respeto y admiración de los ciudadanos honrados. No se ha corrompido en ese medio depravado. Esto revela su energía y su honradez.