Regeneración N° 26, 15 febrero 1901

CLUBES POLÍTICOS

Nuestro colega El Combate, de Hermosillo, excita a los habitantes del Estado, para que en uso del derecho que otorga el artículo 17 de la Constitución del Estado, se reúnan en Clubes Políticos, para pedir al Congreso local el cumplimiento del artículo 77 de la mencionada Constitución, es decir, para que dicho Congreso convoque al pueblo a la renovación del personal del Ejecutivo, pues parece que Izábal no puede ocupar ese puesto más allá del 23 del presente Febrero, porque no será legal su permanencia en le poder.   
            Esos Clubes se impondrán también la tarea de uniformar la opinión en favor de los candidatos del pueblo para la primera magistratura local y para la elección de los miembros de la legislatura.   
            Además, los Clubes emprenderán otra labor. Si el Ejecutivo y la Legislatura burlasen la Constitución local, permaneciendo el uno en el poder y no haciendo la otra la convocatoria a que alude el artículo 77 citado, dichos Clubes harán que los ciudadanos se dirijan al Senado de la República para que, conforme a la Constitución Federal, declare, llegado el caso, de intervenir en la administración del Estado al desaparecer y destruirse en el mismo, el orden constitucional.   
            Aplaudimos sinceramente la patriótica labor de nuestro colega. Es necesario, urge, se impone, el que los ciudadanos vayan comprendiendo sus derechos para que no se les burle y avasalle. La ley presta los elementos de combate y es necesario ocurrir a ellos en la forma pacífica y noble que nuestras instituciones señalan.            
Ya hablaremos detenidamente de este asunto y explicaremos en qué se apoya la iniciativa de El Combate. Por ahora, nos concretamos a secundar la idea del colega, excitando a los ciudadanos patriotas y honrados de Sonora para que lleven a la práctica tan bella iniciativa. Es forzoso que el espíritu público se encarrile por la senda de civismo. De otra manera, siempre nos veremos despojados de nuestros derechos y privados de nuestras más hermosas prerrogativas.   
            Sí, recomendamos que la lucha sea estrictamente pacífica, apoyada únicamente en la augusta majestad de la ley. Las luchas violentas han desaparecido ya con nuestros últimas teatrales revoluciones. La lucha pacífica es más fructífera, y evita atropellos y vejaciones.