Regeneración N° 27, 23 febrero 1901

LA SEGURIDAD EN LA REPÚBLICA

 .”….la ausencia de ataque al individuo y la propiedad característicos en otros periodos de la vida nacional, nos colocan hoy a la altura de los pueblos más civilizados.

PORFIRIO DÍAZ
(DEL ÚLTIMO INFORME PRESIDENCIAL)

No para negar dogmáticamente la anterior afirmación, sino para destruirla con casos, hemos decidido abrir esta sección que descubrirá a nuestros lectores la realidad en lo que a seguridad pública se refiere.

Ni con mucho son exactas las afirmaciones del Primer Magistrado de la República. No sabemos qué móvil le hizo ocultar una situación que a diario descubren las hojas periodísticas del país. Creemos que los Informes Presidenciales deben presentarse desnudos de fantasía, por más que esa desnudez se resuelva en un calosfrío de pavor en las multitudes. Es desastroso velar una situación pavorosa que la realidad desnudará brutalmente.

Veamos los casos:

El Sr. Carlos Landgrave, salía a las diez de la mañana de la Casa Empacadora de Nonoalco, ubicada en esta capital, con $400 que había cobrado. Cuatro individuos lo asaltaron pretendiendo despojarlo de la suma referida. Otros cobradores salieron en su defensa e hicieron huir a los asaltantes. No había ningún policía en el lugar del asalto.

El Sr. Práxedis Morales fue asaltado en la calle de Comonfort, de esta Capital, una tarde de la semana anterior, por cuatro individuos que llevaban los rostros semicubiertos con pañuelos. Fue despojado el Sr. Morales de $150 y de un talón que amparaba 1½ cargas de cacahuate. La policía ausente.

En el punto llamado Mexitla (Tacuba, D. F) fue asaltado y herido de muerte por dos desconocidos, Jacobo López, quien, en estado agónico, pasó al hospital.

En camino para Tlalpam, D.F. y en un punto inmediato a la ranchería de Cholimac, fueron asaltados tres arrieros una tarde de la semana anterior, por siete hombres. El ataque y la defensa fueron vigorosos durante algunos minutos. Resultado: un asaltado muerto, otro gravemente herido y el tercero herido también, aunque no de gravedad. Los asaltantes se robaron doce burros, toda la carga, las ropas de los asaltados y un cinturón con dinero de plata y billetes de banco. Los gendarmes se presentaron después del suceso y aprehendieron sospechosos que quizá no eran los asaltantes. En México se llama sospechoso, al que por desgracia transita en el lugar del suceso o ejercita sus sentimientos humanitarios auxiliando a los heridos.

 En el rancho de Tejimulco, Mezquital, Dgo., fueron asaltados los hermanos Manuel y Jesús Santillana. El primero fue gravemente herido. El Jefe Político, Fernando López se negó a prestar auxilio a los asaltados, porque el caso no era de su competencia. Los bandidos tuvieron tiempo suficiente para huir.

En la cabecera de la citada Municipalidad de Mezquital, fue asaltado el mismo día del suceso anterior el Sr. Cesáreo Reyes, a quien los bandidos trataron de arrebatar unas bestias que tenía en el corral de su casa. Tampoco fue este asunto de la competencia del Jefe Político.

Pocos días después fue asaltado el señor Francisco Reyes al dirigirse de su rancho de Yoripa a la cabecera del Partido del mismo Mezquital y tampoco en esta vez se persiguió a los asaltantes, sin duda por el mismo motivo de que en los anteriores asaltos: la falta de competencia del Jefe Político López.

También fue asaltado el Sr. Epitacio Salazar, en el rancho de La Laborcita de la mencionada municipalidad de Mezquital. Los ladrones intentaron robarse una partida de ganado, lo que no lograron, porque el asaltado, en unión de sus sirvientes, hizo huir a los bandidos. El Jefe Político López se declaró también incompetente.

(Continuará)