Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

DESPÓTICOS Y TORPES PROCEDIMIENTOS

Nos hemos referido ya a los atentados cometidos en Jalisco contra los periodistas independientes.1 Ahora, en posesión de otros detalles, conocerán nuestros lectores que las autoridades judiciales de Guadalajara suman a su escasa ilustración, su miopía de criterio. En cambio abundan en buena voluntad para secundar, más bien dicho, para obedecer las indicaciones de impopular y repudiado gobierno curielista.

El Agente del Ministerio Público, Lic. Manuel Casillas, fue el escogido para promover la acusación, y de acuerdo con el procurador de Justicia del Estado, Lic. e Ingeniero Ambrosio Ulloa, confeccionaron un nuevo delito, el ultraje difamatorio, y lo llevaron a la práctica, ordenándose por el Juez España la aprehensión de los acusados.  

Se efectuaron las aprehensiones, violándose el art. 16 de la Constitución, pues los esbirros del Gobierno no llevaban consigo la orden escrita de la autoridad competente, que fundara y motivara la causa legal del procedimiento. Un monstruoso error jurídico y una irritante violación constitucional, son la base de este escandaloso proceso.

Viene un tercer atropello a la ley. Se dicta el auto de formal prisión contra los encarcelados, y en este auto lacónico y desnudo de fundamentos y de criterio, hace la designación del delito de ultrajes, sin expresión del funcionario a quien se hubiese causado. El ultraje, lo encierra ese auto; pero es un ultraje rudo a la ley, a la Constitución y a la sociedad jalisciense. A la ley, porque no se expresa el delito que se persigue, pues el de los ultrajes tiene conforme el Código Penal, varias excepciones y es aplicable a la comisión de varios delitos. A la Constitución, porque los autos de formal prisión deben fundarse y motivarse, y no se funda y motiva todavía un auto omitiendo con el silencio misterioso de tres renglones mal pergeñados, las causas del procedimiento. A la sociedad jalisciense, porque ésta se siente herida al despojarle de sus paladines y al agraviársele con desprender de su seno a luchadores honrados que la cuidan y defienden.

Hemos visto innumerables procedimientos contra periodistas y hemos sido víctimas de algunos de estos procedimientos; pero jamás habíamos presenciado tal desapego a la ley y semejantes atropellos. Se ha cuidado casi siempre guardar las fórmulas y de barnizar de legalidad los atropellos; pero jamás habíamos presenciado un procedimiento tan ilegal, tan torpe, tan bochornoso, como el que se sigue a los periodistas independientes de Jalisco.

Prometemos ocuparnos más de este asunto, pues es forzoso presenciar a los ojos del público, desnudas, aunque esa desnudez cause repugnancia, las maquinaciones de los gobiernos déspotas que, no contando con la sanción de la voluntad popular, buscan apoyo en el terror al atropello.

1  Véase supra,art. núm. 353.