Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

ULTRAJES A LAS DAMAS

Un periódico de Oaxaca, fastidiado de sermones y ahíto de hojear el Ripalda, distrae su tedio de manera nada noble, ridiculizando a las progresistas hijas de Cuicatlán, que han tenido la entereza de arrojar el rostro del inmundo partido clerical, la más enérgica y la más valiente de las protestas.

Se recordará1 que el elemento femenino de Zitácuaro, alentado de noble patriotismo, hizo saber a la nación y al mundo entero, que la mujer mexicana odia las hipocresías e inmorales prácticas monásticas, porque quiere ser libre, tener padres, hermanos y esposos libres y no arrastrar su delicadeza al pie de los confesionarios, que no son más que el prólogo de todas las maldades y el origen de todos los crímenes, que tiene por intermediario al fraile y por epílogo a la disolución social.

Las esposas arriesgan su honestidad y las doncellas juegan su honor en las destartaladas sacristías. La virtud hace desairado papel en estos centros de perversión en los que se sonroja la maldad misma y el crimen siente rubor.

Las hijas de la sierra de Puebla, las dignas tetelanas, se adhirieron al grito salvador dado por sus hermanas de Zitácuaro y este conjunto de heroísmo, como era forzoso, tuvo digno eco en las montañas oaxaqueñas, porque aquellas montañas, desengañase al injuriador de mujeres, todo su negro partido y los mismos déspotas, no entran ni la gazmoñería del fraile corrupto, ni las bajezas de los serviles, ni la deprimente adulación a los Césares. En aquellas montañas se respira la libertad porque hay elementos fuertes, porque hay voluntades enérgicas, se odia la hipocresía, se aborrece el fanatismo y se execra a los tiranos.

Por eso es que las damas de Cuicatlán, lanzaron su reto al oscurantismo, desafiando heroicamente las añejas preocupaciones sociales, para dar un paso más hacia el porvenir del feminismo, causa simpática y grande que los hombres tenemos el deber de ayudar, y no de deprimir, como lo hace el desgarbado articulista ultramontano.

 Por otra parte, choca que sólo por atacar el gran Partido Liberal, se ensañe un hombre contra unas respetables damas, dignas más de la admiración y del aplauso de los hombres honrados, que de las chocarrerías de cualquier emborronador de cuartillas.

El Arzobispo Guillow2, si se respeta, debe reprender severamente al gratuito injuriador del bello sexo, que parapeta su cobardía tras el ridículo seudónimo de Nemo, para vomitar doctrinas inmorales, que escandalizan a la sociedad honrada. Debe también, si se respeta, exigir al injuriador, que amplia y pública satisfacción a las honorables damas de Cuicatlán por la ofensa inferida.

1 Véase supra,art. núm. 263.

2 Eulogio Gregorio Guillow y Zavalza  (1841-1922). Arzobispo de Oaxaca. Realizó su preparación religiosa en Europa. Asistió al Concilio Vaticano como consultor del obispo de Oaxaca. Organizador de las exposiciones agrícola-industriales de Puebla, Querétaro y Veracruz; encabezó la comisión mexicana que asistió a la exposición de Nueva Orleans. En 1891 asumió el cargo de arzobispo de Oaxaca, donde organizó el Concilio provincial en 1892-93. Propuesto a Porfirio Díaz como primer cardenal mexicano. Escribió: Apuntes Históricos (1889).