Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

AUTOCRACIA PROVINCIANA

El Coronel Miguel Ahumada, secundando la torpe tendencia del Gobierno central de impedir por cuantos medios, buenos o malos, tiene a su alcance, toda manifestación de carácter democrático, porque comprende perfectamente que por medio de manifestaciones de esa clase renace el espíritu público, ha ejercido presión para que no se establezca en la ciudad de Chihuahua ningún club liberal.

No hablamos de memoria ni por el deseo de calumniar.

Por el mes de Octubre del año pasado se intentó fundar un Club liberal, y el Gobernador, tan pronto como se enteró de ello, mando llamar al que se decía Presidente del Club y en lo confidencial le hizo tales advertencias, que el jefe del movimiento, persona desprovista de energías y de valor, no volvió a acordarse más de la agrupación que en mala hora dio su voto, para que la presidiera un hombre totalmente falto de valor civil.

También en Julio del año pasado, el gobernador de Chihuahua impidió que se rindiera un homenaje de simpatía y cariño al padre de la patria.

El Sr. Ahumada, si respeta en lo que vale a la democracia, debe prescindir de ejercer una influencia tiránica sobre las conciencias, sino quiere hundirse en el desprestigio. Debe comprender el gobernador de Chihuahua, que no impunemente se sofocan los entusiasmos  de un pueblo, y que es un deber de todo gobernante que se precie de patriota, dar amplia libertad a las ideas y no comprimirlas, porque estallan y en su explosión arrastran a los déspotas que las oprimen.

De todos modos, es altamente reprochable la conducta del Gobernador de Chihuahua, que quiere abrogarse las facultades de un autócrata siendo un simple mandatario.