Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

Atropello a la justicia federal

En nuestro número anterior1 dijimos que la Comandancia Militar había burlado un auto de suspensión proveído por el Juez 2º de Distrito. Sobre este asunto dice el Diario Oficial:

“El ‘Diario del Hogar’ de hoy, refiriéndose a ‘El Popular’, dice que sin embargo de haber sido amparados los soldados José Carmen Ramírez y Saturnino Gutiérrez, contra su consignación al servicio de las armas, los quejosos han sido remitidos a Yucatán: con este motivo el ‘Diario del Hogar’ indica que sin duda no ha tenido conocimiento de este hecho el Señor Ministro de la Guerra, a cuyo funcionario suplica que fije su atención en este incidente.

“El Secretario de la Guerra2, en efecto, no tiene noticia oficial del incidente mencionado: cuando esto suceda, procederá conforme a lo que dispone la ley.”

Los anteriores conceptos revelan el poco respeto que en México se tiene a las manifestaciones de la prensa. Ciertamente que el Sr. Secretario de la Guerra no tiene noticia oficial del incidente a que nos referimos; pero en cambio ha tenido conocimiento de ese incidente por las columnas de la prensa local, y en su deber estaba averiguar si en efecto sus subordinados habían burlado o no un ordenamiento que todos deben respetar y cumplir. Esta averiguación debió haberla hecho, tanto por seguir las indicaciones de la referida prensa, como por cuidar del buen nombre de una oficina que le está subordinada.

De igual manera, el Sr. Secretario de la Guerra debió haber abierto una averiguación en el caso del fusilamiento en Puebla del soldado Agustín González y no haber esperado, como sigue esperando, una noticia oficial que no tendrá, porque el Juez de Distrito de Puebla no cumplió con lo ordenado en el art. 831 del Código de Procedimientos Federales, procesando a la autoridad ejecutora, ni la Suprema Corte ha cuidado, para acallar la indignación popular, de hacer la consignación que no efectuó el complaciente Juez de Distrito.

Creemos que, si se desea purificar el personal de la administración y para ello hay buena voluntad, débese oír a la prensa que honradamente denuncia los hechos que chocan con la ley y que introducen la alarma en la sociedad.

Desearíamos que el Sr. Secretario de la Guerra no esperase noticias oficiales y que procediese a la averiguación de los detalles que precedieron al fusilamiento del soldado Agustín González y a la consignación de los otros soldados a Yucatán.

1  Vid.  “A la Suprema Corte de Justicia”, Regeneración, no. 27, 23 de febrero, 1901.

2  Refierese al general Bernardo Reyes.