Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

GOBERNANTE PROTECTOR

El Lic. Cárdenas1, Gobernador del Estado de Coahuila, dijo en un banquete con que se le obsequió hace pocos días en Torreón, lugar a que concurrió para apadrinar algunas negociaciones industriales, que “sólo cumplía con un deber impartiendo toda protección y ayuda a empresas como las de ‘La Unión’, dirigidas por hombres de talento, de energía y de progreso.”

Suena mal en los labios de un Gobernante el vocablo “protección.” Al impulsar el desarrollo de empresas benéficas, los gobernantes no imparten un favor; cumplen sencillamente con una obligación. Para esto deben ocupar los empleos públicos, no para administrar pasiva y rutinariamente, ni para hacer alarde de concesiones graciosas.

No parece sino que nuestros Gobernantes nos hacen un favor al gobernarnos. En casi todos los ramos de Administración se nota ese prurito de considerar al pueblo como protegido, sin parar mientes en que nuestra Constitución Federal dispone, que las autoridades emanan del pueblo, y se establecen para el beneficio de éste, no para su protección.

Quizá esa deformidad social proviene de la centralización de los poderes públicos que ha ahogado el derecho individual para ejercitar las funciones electorales.

1  Miguel Cárdenas. Hacendado. Gobernó Coahuila a lo largo de 15 años (1894-1909). Partidario y protegido de Bernardo Reyes.