Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

EL GOBERNADOR DEHESA SASTRE

El Gobernador Dehesa, no teniendo en que ocuparse, porque a él nada le importa que el Estado de Veracruz camine a la ruina y que en los Cantones haya más casas de juego que sacristías en Puebla, ha metídose ahora a sastre de los preparatorianos de Jalapa.

También, pero imitando en ello al Lic. Castañeda y Nájera, que se preocupa más de la parte material de la Escuela N. Preparatoria, que del progreso intelectual de los alumnos, ha mandado construir un plantel que se destinará para el Colegio Preparatoriano de Jalapa. Se ha hecho derroche de dinero en el decorado del establecimiento. En cambio, los gabinetes de Física, Química, Zoología e Historia Natural se encuentran casi desprovistos de aparatos y demás útiles indispensables para la enseñanza.

Dehesa, en pequeño, había de seguir las mismas tendencias de la Administración General, que prefiere ridículas obras materiales al establecimiento de escuelas, así como la construcción de aparatosos palacios de justicia, en los que todo habrá, menos justicia.

Pues bien, Dehesa, no sabemos si por consejo de Díaz Mirón, que está fastidiado del desorden que hay en Veracruz y a voz en cuello predica contra los garitos y lo inmoral del juego, se ha preocupado en mejorar la instrucción… en materia de indumentaria.

Ha dispuesto que los preparatorianos usen uniforme militar, para que, aunque sea por el vestido, vayan aprendiendo los alumnos las prácticas despóticas del soldado.

El uniforme les cuesta un sentido a los estudiantes que apenas cuentan con lo indispensable para vivir. De modo que sólo los acomodados comprarán el uniforme, y los pobres… también tienen que comprarlo.

Dehesa debe fijar más su atención en la clase de jueces que tiene el Estado de Veracruz, como aquel famoso Drusina de Túxpam, y en hacer que progrese la instrucción, no por el vestido, sino por la buena enseñanza que no la hay por cierto, en las pésimas escuelas del estado de Veracruz.