Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

CONSECUENCIAS DEL FAVOR

La Administración de Justicia de Puebla cada día va por peor camino.

Los Jueces son indolentes y forzoso es que también lo sean los actuarios, que allí llaman diligenciarios, y los escribientes.

El diligenciario del Juzgado 1º de 1ª Instancia, Enrique Tapia, se distingue por su morosidad y por su poco deseo de trabajar, al grado de que los litigantes prefieren paralizar sus asuntos a perder el tiempo y la paciencia con tan nada diligente diligenciario.

Ese es el resultado de las complacencias que acostumbra el Gobernador Mucio Martínez para con los ineptos empleados de su administración. Ese es el fruto que recogen los malos gobernantes, cuando antes de apreciar las aptitudes de los individuos que trabajan en su administración, dan preferencia a las recomendaciones practicando un favoritismo odioso, que abre las puertas a las nulidades y las cierra a los hombres de verdadero mérito.