Regeneración N° 28, 28 febrero 1901

¡MUY BIEN!

Nuestro ilustrado colega La Libertad de Guadalajara, en un sesudo y muy bien meditado editorial que publicó con el título de «Los jaliscienses nos bastamos,» rechaza con indignación que el Gobierno General de la República intervenga en el desbarajuste administrativo de Jalisco, imponiendo en substitución del Lic. Curiel, una personalidad que no nazca de la voluntad popular, sino de la designación caprichosa del Gral. Díaz.

Dice el colega en una parte de su inteligente editorial:

«El Centro no puede constitucionalmente mezclarse en la marcha de los Estados, sino en caso del artículo 116 de nuestro código Magno, esto es, alterándose la paz de alguno de ellos, su legislatura pida protección al gobierno federal.

«En otras circunstancias que no sean éstas, cada vez que el Centro interviene en la política de algún Estado, asesta un golpe de muerte al sistema federal, y por ende, a nuestros principios constitucionales.»

«No, nosotros no podemos, no debemos, no queremos admitir esa ayuda.»

¡Muy bien querido colega! Ojalá que todas las entidades federativas rechazaran tan valerosamente la tutela del Gobierno General que ha hecho de nuestra República federativa, una República Central.

Los Estados no tienen ya vida propia. Sus gobernantes son sirvientes del Centro.  Todas las cuestiones locales se resuelven en los salones de la Presidencia.

Es necesario que los Estados tengan vida propia y para tenerla y no sufrir más Cañedos, ni más Dehesas, ni más Izábal, ni más Escontrías y tantos otros déspotas, que lo son casi todos, es forzoso que el pueblo se ejercite en las luchas electorales y venza en los comicios.