Regeneración N° 29, 7 marzo 1901

EL PARTIDO DEL CRIMEN

Dos periódicos igualmente clericales y por ende, enemigos del progreso, porque son enemigos de la libertad, pretenden hacer mofa de los trabajos llevados a cabo por el Gran Congreso Liberal de la República, reunido en San Luis Potosí.

Uno de ellos, el Diario de Jalisco, de Guadalajara, amedrentado por la inmensa significación de la Asamblea Liberal, se muestra mohíno al comprender que comienza a renacer el espíritu público, que, una vez fuerte y vigoroso, no permitirá más tiranías ni más embustes del odioso partido de la traición.

El otro papel, El Tráfico1, de Guaymas, Son., cuyo nombre es una revelación, porque trafica con las ideas como cualquier negrero con su repugnante mercancía, y que además, vive para avergonzar a los sonorenses alabando la tiranía de Izábal, está conforme con lo asienta su digno colega ultramontano, afirmando que el Congreso Liberal es un peligro para la tranquilidad del país.

Nosotros diremos, que el Congreso Liberal no es un peligro para el País, es un peligro para la tiranía y el absolutismo y la prueba está en que goza de las simpatías de los buenos mexicanos. Los traidores son los únicos que no simpatizan con la gran federación liberal, porque aquella mala hierba quisiera ver a la nación encadenada al trono de un déspota europeo.

El partido conservador, que es el de la traición, odia la libertad y por esta razón está desprestigiado. La historia nos refiere que ese negro partido, que no siente rubor en rebajar su dignidad dando ósculos nauseabundos a los infectos pies del decrépito del Vaticano, ese partido luchó contra nuestra independencia en 1810, y que, uno de sus prohombres, el déspota y traidor Agustín Iturbide, después de haber hecho traición al trono de España, hizo traición a nuestra patria, pagando sus crímenes con su vida (lo deplorable es que no haya tenido cien para habérselas arrancado una por una.)  Ese monstruo que odió tanto a la patria, era conservador.

El partido conservador ha sido siempre el partido del desorden, como nacido del maridaje del soldado y del fraile; este partido se levantó contra los gobiernos constituidos para colocar en el Poder tiranos como Santa Ana; ese partido abrió los brazos al enemigo del Norte, al que paseó bajo de palio, bendiciendo al sable sajón enrojecido con la sangre de nuestros hermanos, así como bendijo las asesinas armas francesas: ese funesto partido, que siempre ha sido amigo del desorden, ahora pretende serlo del orden, porque está en el poder.

En nombre de un mentido orden, de un discutible progreso y de una agobiadora paz, blasfema ese partido contra los trabajos del Gran Congreso Liberal, porque comprende que el Partido Liberal de la República cuenta con hombres de energía y de valor, que son una amenaza, entiéndalo bien el partido conservador, son una amenaza para los tiranos de bonete y sable.

Los desahogos clericales no son más que una prueba de su impotencia y de su cobardía, al emplear la calumnia y la difamación como armas de combate, pero esa calumnia y esa difamación harán resaltar toda la hiel que encierra la sucia y prostituida facción.

Continúen los clericales haciendo mofa del Gran Partido Liberal; continúen alarmando con sus necios aspavientos, hasta que triunfante el Partido del Progreso, tengan que exhibir su ignominia, pidiéndole desvergonzadamente empleos y canonjías, después de haberlo atacado con las únicas armas con que cuentan: la cobardía y la bajeza.

1  El tráfico, Guaymas, Nogales, Son. (1889-19??). Fernando Espriú. Fuerte sostenedor de posiciones xenófobas antichinas.