Regeneración N° 29, 7 marzo 1901

EL PERIODISMO EN CAMPECHE

El Estado de Campeche, en el que jamás se han distinguido sus gobernantes por liberales y progresistas, resiente con frecuencia esos ataques burdos y repugnantes contra la libertad de imprenta. Este es el secreto de la falta de oposición en ese Estado. Si no se persigue directa y francamente al periodista, se le rodea de toda clase de trabas para impedir las publicaciones independientes.

Tenemos noticia de un caso de persecución a un periodista. El Sr. Arturo Shiels Durán, es un escritor público independiente que con honradez ha censurado siempre los actos indecorosos de los gobiernos campechanos. Dicho señor editaba en la Isla del Carmen un bisemanal independiente con el título de El Centinela. Las justas y sensatas apreciaciones del colega, ceñidas siempre a la verdad, le concitaron el odio de la administración campechana, el que se resolvió con el encarcelamiento del Sr. Shiels Durán y el decomiso de la imprenta en que se imprimía El Centinela.

Se tomó como pretexto un párrafo de gacetilla titulado “Salvajismo”, en el que se daba cuenta de un atropello cometido por un cabo de policía en la persona de un ciudadano honrado y juicioso.

Lo chocante del caso es que, en la causa seguida contra el Sr. Shiels, se comprobó que era cierto el hecho denunciado; pero que el motivo del proceso era la palabra “Salvajismo”, lo que implicaba un ultraje a un funcionario público.

Muy reprochable es el procedimiento seguido contra el Sr. Shiels Durán. Seguramente que no hay otro vocablo más venial que el de “salvajismo”, aplicado al policía arbitrario que maltrata ciudadanos sin motivo alguno. Y sin embargo, se procesa a un periodista honrado que procura el mejoramiento de un cuerpo, el de policía, que en Campeche adolece de gravísimos defectos, y se deja sin castigo al guardián de la seguridad que atropella brutalmente.

Estos detalles destruyen vigorosamente todas las oropeladas que dispersan los paniaguados del Gobernador Mac Gregor. Desde que se inició la administración de este señor, Campeche degenera cada día más, y se acentúa un malestar que irrita a las personas sensatas. Y es natural; un Gobierno que no escucha la voz honrada del periodismo independiente, que cierra los oídos a todas las quejas y voltea la espalda a todos los lamentos, no puede hacer prosperar a los gobernados, y cuando concluya su periodo administrativo y baje del poder, no llevará la satisfacción de haber cumplido con sus deberes y en vez del aplauso, tropezará con las agrias censuras de los hombres honrados.

Sentimos mucho las persecuciones de que es víctima el Sr. Shiels Durán. Para calmar sus penalidades, tenga en cuenta que las persecuciones sublimizan a la víctima y hacen odiables a los perseguidores.

Ya daremos más datos sobre este asunto.