Regeneración N° 29, 7 marzo 1901

MÁS ATROPELLOS EN SONORA

Manuel Uruchurtu, que agredió al honorable Sr. Lic. Jesús Pesqueira, atentado del que nos ocupamos en otro lugar1, se sintió ofendido por el alcance  de «El Combate» que comentó el suceso, y lo denuncio ante el ya célebre Juez Germán Velasco, que es el instrumento de todos los atropellos a la prensa, tan frecuentes en Sonora.

Este Juez, siguiendo su práctica atentatoria y arbitraria, procedió a la clausura de la imprenta de El Demócrata, en donde se imprimía El Combate. Además, fueron reducidos a prisión y rigurosamente incomunicados, el Administrador de la Imprenta el Sr. Rafael J. Castro, el Regente de la misma, Sr. Antonio Hermosillo, y el cajista D. Gregorio Rodríguez.

No basta, pues, que los sonorenses, sufran con la imposición de un gobernante impopular como Izábal, ni que éste continúe al frente de una administración a pesar de no ser ya gobernante conforme a la Constitución local. Es necesario acentuar la impopularidad, con actos de agresión disfrazados con la ley. El Estado de Sonora es uno de los que más ha sufrido con esos atropellos. El sistema de cacicazgo impuesto por Torres e Izábal, produce hechos como el que se decomise a D. Jesús Z. Moreno su imprenta sin que haya tenido noticias de que se iba a publicar en ella un Alcance que la perspicacia de la autoridad juzgó delictuoso, y por ende, sin que hubiera prestado su consentimiento para la comisión del supuesto delito. Pero la arbitrariedad no se detiene y conculca la ley.

No dejaremos de mencionar un detalle bochornoso: el día anterior a la publicación del alcance de El Combate, es decir, al siguiente de la agresión de Uruchurtu, el Jefe de Policía, Francisco Carmelo, dijo al Sr. Rafael J. Castro, a nombre del General Luis Torres, que si nuestro colega hacía público el atentado cometido por su pariente Uruchurtu, mandaría clausurar la imprenta y encarcelar a los empleados de ella. La amenaza se cumplió. La imprenta fue clausurada y los empleados fueron encarcelados, por no haberse atendido la previa censura del Gral. Torres.

Ya irrita la arrogancia de esos caciques.

1  Véase supra,art. núm. 379.