Regeneración N° 30. 15 marzo 1901

LA LEY FUGA

En nuestro número anterior1 dijimos que corre sangre en Veracruz, ahora, según vemos en un periódico, diremos que corre sangre en Puebla.

Algunas autoridades de este Estado, gustan también de dejar un rastro de sangre, como horrible huella que sirve para hacer patentes la arbitrariedad y el crimen.

El Jefe Político de Tecamachalco, de quien nos hemos ocupado2 bastante para denunciar los abusos que comete, nos da materia para una nueva censura.

A principios de este mes y a unos cuantos kilómetros de Tecamachalco fue herido a balazos un indígena, que era reclamado por las autoridades de Tepexi. Ese indígena fue sacado de la prisión para conducirlo a donde le reclamaban, pero en el trayecto se le aplicó la ley fuga, después de lo cual lo dejaron abandonado en el camino.

El Jefe Político ordenó que se levantara el cadáver, pero entonces se vio que el indígena no había muerto, y tal vez se le hubiera rematado, si no hubieran estado presentes infinidad de personas.

El Hecho horroriza. Como ya lo hemos dicho, repugna que la autoridad, que es la encargada de velar por la seguridad personal, se desvíe de su misión para entregarse a prácticas que la civilización reprueba y la moral condena.

Si lo anterior es cierto, ¿Qué ejemplo de moralidad podrá darse a los bandoleros, cundo estos ven que sus crímenes pueden equiparse a los que cometen las autoridades? ¿Qué ejemplo de orden se dará a los pueblos que precisamente practican el desorden?

Si el hecho es cierto ¿Insistirá el Gobernador Martínez en tener a ese Jefe Político, que con su pésima administración sólo ha dado origen a siniestros rencores y mal comprimidos odios?

Creemos que tan complaciente Gobernador, debe hacer a un lado los lazos, que según sabemos, lo une al Jefe de Tecamachalco para que se aplique a éste el castigo que merece, y al mismo tiempo, Mucio Martínez mismo, debe poner su renuncia, porque está visto que bajo su funesta influencia, el Estado de Puebla retrocede en vez de avanzar.

Así lo piden a gritos los poblanos y el país en general, que necesita servidores y no autócratas.

Por lo demás, el salvaje expediente de la ley fuga sólo lo emplean los tiranos y como el pueblo no quiere ley fuga, no hacen falta los tiranos.

1  Véase supra,art. núm. 371.

2   Véanse supra,arts. núms.  246, 288 y 302.