Regeneración N° 30. 15 marzo 1901

CONVENCIÓN POLÍTICA

Los vecinos de Autlán, perteneciente al oprimido Jalisco, deseando arrojar la pesada carga de gobernantes ineptos, y en su ineptitud, despóticos, han formado una convención política permanente que trabaje por la emisión del libre sufragio.

Es altamente significativo el dato anterior. Las asociaciones políticas son exóticas en esta época de mansa resignación. Se ve con cierto desenfado todo lo que al ejercicio de los derechos políticos se refiere. Se alardea de un retraimiento que muchas veces linda con la cobardía, y cuando se nos habla de libertades públicas, de sufragio, de derechos y prerrogativas, nos encogemos de hombros, con la pasmosa indiferencia de ilotas. También es cierto que se ha abusado del candor del pueblo. También es cierto que se ha prometido regeneraciones políticas y el pueblo ha tropezado con el latigazo de autócratas audaces.

Pero el despertar a la vida pública es tremendo, y más tremendo aun en esta época de ilustración en que el pueblo no seguirá ya la audaz proclama del revolucionario ambicioso. En esta época, la lucha del Club, de la Convención, de la tribuna, de la prensa, será la que resuelva el pavoroso problema del porvenir y a ello se apresta, en un radio corto, es cierto, pero no por corto, despreciable, la Convención política permanente creada por los honrados y patriotas vecinos de Autlán.

Enviamos a dicha convención nuestros más calurosos aplausos. Llena una misión provechosa. El espíritu público vacilante y escéptico, necesita ejemplos de civismo que fortifiquen, si esos ejemplos no brotan de personalidades púgiles, México seguirá siendo una vasta congregación de hombres manejables por cualquier audaz que imponga su capricho por la ley y su voluntad por dogma.