Regeneración N° 30. 15 marzo 1901

Los Periodistas Jaliscienses

No solamente se ejercita ya contra los periodistas jaliscienses la venganza política, que por innoble que sea, lleva el sello de una preocupación, más o menos desnuda de criterio, pero preocupación al fin. Parece que ahora se ejercita contra los mencionados periodistas, la venganza personal, que no es una preocupación, que no es una salvación de principios bien o mal entendidos, que no es una medida gubernamental imperiosa acalladora de disturbios, sino una florescencia morbosa de las tiranías.
            No ha bastado que se siga contra los periodistas jaliscienses un procedimiento a solicitud del Ministerio Público, que en las querellas necesarias es un intruso si el ofendido no reclama contra la ofensa, sino que se facilitan medios, se emplean procedimientos, se torturan leyes y se pervierten principios, para ofender a los procesados, para molestarlos con procedimientos inquisitoriales, para herir su dignidad, más grande y más elocuente que la de sus verdugos.
            Después de que dichos periodistas fueron declarados bien presos, no se permitió que sus defensores hablasen con ellos, sin que el Director de la Penitenciaría oyese lo que hablaban. A uno de los defensores se le impidió hablar con su defensa. No se permitirá a los reos, a pesar de no hallarse incomunicados, hablar con sus familias. Se les prohibió escribir y leer periódicos. Se les sujetó a una vigilancia continua y bochornosa. En fin, a la tropelía de la encarcelación arbitraria, se agregó la tropelía en la prisión.
            Estos procedimientos, saturados de venganza, son el proceso de la funesta administración curielista.