Regeneración N° 30. 15 marzo 1901

REGENERACIÓN, PROTESTA

Como si nuestros gobernantes no estuviesen cansados aún de abofetear a las instituciones democráticas, el Gobernador de Tamaulipas1 ha proyectado erigir un monumento al cien veces maldito traidor Agustín Iturbide, en el lugar que ensució con su sangre tan abominable monstruo.
            Por otra parte el Gobierno general dispuso que se recibirá, con lujo de demostraciones amistosas y de bajezas políticas, a dos príncipes austriacos que vienen a la inauguración de la capilla expiatoria, que la traición y el crimen han levantado como un reto soez a nuestras legítimas glorias en el histórico Cerro de las Campanas.
            Los dos hechos ameritan una formal y seria censura por parte de los verdaderos mexicanos, porque por ellos se llega al convencimiento de que realmente han muerto nuestras instituciones democráticas; por ellos comprendemos que las aspiraciones liberales del pueblo oprimido y befado, se estrellarán contra el inmundo contubernio de la Iglesia y el Estado, de esa unión ilícita que la maldad ha consagrado y que ha tenido por fruto un hijo espurio: la Dictadura.
            Protestamos enérgicamente contra los dos hechos apuntados, pues no podemos soportar la vergüenza de que se glorifique a un tirano y traidor como Iturbide, y que se arrastre la dignidad nacional a los pies de unos individuos de sangre azul, hijos de esa nación orgullosa y déspota, Austria, cuyo orgullo mordió el polvo al haber hecho justicia nuestra Patria cortando la vida a ese anémico ambicioso, Maximiliano, que como Iturbide, también ensució con su inmunda sangre el territorio nacional.

1  Guadalupe Mainero Juárez. (1856-1901). Abogado y periodista Tamaulipeco. Gobernó su estado natal en 1888 y de 1896 a 1901.