Regeneración 31. 23 marzo 1900

UN JUEZ ARBITRARIO

En Casas Grandes, Chih., hay un Juez Menor, que aunque letrado, no desdeña las prácticas de los analfabetos Jueces de Paz.

No hace mucho que en un juicio seguido contra el Sr. Francisco Fausto Corona, condenó a este señor sin que hubiera habido emplazamiento, ni demanda, ni pruebas de parte del actor, pues que éste presentó tres testigos que nada declararon a su favor. A uno de ellos no le constaban los hechos que se le preguntaron, otro se produjo con notoria falsedad y el tercero habló de todo, menos de lo que se trataba.

El Sr. Fausto Corona le ha exigido responsabilidad a ese Juez, que se llama Agustín Terrazas, pero parece que no le aplicará castigo alguno, porque ha preparado su defensa por medio de testigos falsos, y, además, está emparentado con el Tesorero General del Estado de Chihuahua. Esta última circunstancia, por sí sola, basta para dejar que continúe en su puesto el Juez Terrazas, quien reanudará su labor de arbitrariedades, que hoy por hoy, constituyen los mejores méritos para ocupar un puesto público cualquiera.

De todos modos, felicitamos al Sr. Francisco Fausto Corona por su valor civil que ha revelado al acusar a ese funcionario, a quien si por complacencias y recomendaciones se declara que es inocente, el público ha fallado de antemano y lo ha colocado en el lugar que le corresponde, como mandatario inepto y caprichoso.