Regeneración 31. 23 marzo 1900

LA SEGURIDAD DE LA REPÚBLICA

.”.. la ausencia de ataques al individuo y la propiedad, característicos en otros periodos de la vida nacional, nos colocan hoy a la altura de los pueblos más civilizados.”
PORFIRIO DÍAZ
(Del último Informe Presidencial)

(Continúa)
Las calles de la Capital son propicias a los asaltos. Nuestra policía, ocupada en aprehender a ese 90 % que sale de la Cárcel de Belén con la patente de su inocencia justificada, descuida la vigilancia y persecución de los criminales. Quizá sea debido a que es más fácil y menos peligroso aprehender a ciudadanos pacíficos, que habérselas con criminales insolentes.
La Sra. Albundia López pasaba por la calle de Alcocer. A pesar de que aún era de día, dos individuos la asaltaron, la hirieron y la robaron, despojándola hasta de sus ropas. El hecho fue escandaloso y vivamente comentado. Se ha notado en público que coincide con el nombramiento de Inspector hecho en la persona del Coronel Villegas, el incremento de raterías y bandidajes en la capital. Esto hace suponer que al Sr. Villegas le viene holgado su empleo y que es forzoso removerlo del puesto que ocupa.

Unos individuos rompieron los cristales de un tragaluz de la casa no. 15 de la Colonia San Rafael de esta Capital, propiedad de D. Agustín Donneman, se introdujeron por dicho tragaluz, fracturaron las cerraduras de un ropero y robaron alhajas por valor de $400.

Los robos con fractura, en esta Capital, son de alarmante frecuencia. En la calle Cerrada de la Misericordia, unos ladrones rompieron las cerraduras de un estanquillo y extrajeron mercancías y ropa. Otros bandidos, fracturaron la cerradura de una barraca situada en la calle de la Mariscala y robaron una valiosa herramienta.

Ni los encargados de velar por la seguridad pública escapan del ataque de los malhechores. En el Monte de las Cruces fue asaltada una ronda de vigilancia, compuesta de un cabo y un soldado del Cuarto Escuadrón, en que se fraccionó la temible Brigada Gutiérrez. Los bandidos dejaron maltrechos a los guardianes de la seguridad y les robaron sus carabinas y sables.

Un infeliz mercachifle que recorría los pueblos vendiendo algunas mercancías, fue asaltado en la serranía del Ajusco. Se le asesinó y se le despojó de sus escasas mercancías y del insignificante producto de la venta de ellas.

Una cuadrilla de bandidos, asaltó la “Mojonera,” rancho que está a corta distancia de Zapopan, Jal. Se llevaron algunas reses.
La misma cuadrilla asaltó en el mismo camino entre Zapopan y el rancho del Zapote, a Francisco Ríos. Éste se defendió con su pistola; pero aparecieron otros bandidos que lo golpearon, lo despojaron de cuanto llevaba y lo amarraron a un árbol.
La cuadrilla que efectuó los dos asaltos anteriores se compone de ocho jinetes y otros tantos peatones, todos bien armados.

Otros enemigos del “Vasco,” ejercitando una cruzada práctica, horadaron una pulquería situada en la calle del Puente del Rosario de esta Ciudad, y se llevaron todos los vasos del establecimiento.

Nuestro buen amigo el Sr. Lic. Antonio Horcasitas, ha sufrido dos veces consecutivas el ataque de unos bandidos que, trepando la barda de la casa que dicho Abogado posee en San Pedro de los Pinos, robaron algunos objetos. El segundo asalto se efectuó por la impunidad del primero, pues por más que el Sr. Lic. Horcasitas se quejó del robo sufrido, las autoridades protegieron a los asaltantes desatendiendo la queja.
(Continuará)