Regeneración 31. 23 marzo 1900

TORPEZA DE UN DIRECTOR

El Gobernador Curiel escogió para director del Liceo de Varones, a un congénere del Lic. Castañeda y Nájera, Director de la Preparatoria. No tendrá el talento suficiente para ser un maestro; pero en cambio posee todas las cualidades necesarias para ser un autócrata.

El Director del Liceo ordenó que se impidiese a los alumnos salir del establecimiento antes de la una de la tarde. Esto molestó a los alumnos que tienen distintas ocupaciones que atender a la salida de sus quehaceres escolares, y como algunos de ellos protestaran, se ahoga esa protesta con la expulsión de los disidentes.

Este hecho revela una amarga y dolorosa verdad: por descabellada, por torpe, por necia que sea una disposición superior de esos autócratas, que por irrisión se llaman Directores de Escuelas que no saben dirigir, porque son ineptos, debe acatarse sumisa e incondicionalmente, con esa sumisión incondicional que esos Directores observan con sus protectores.

Decididamente, se pretende encallar a esta juventud, para hacerla en vez de levantada y noble, servil y degradada.