Regeneración 31. 23 marzo 1900

AL MEJOR POSTOR

El periódico semioficial, sin rubor alguno, dio la noticia de que en una casa de la calle de Santa María fueron aprehendidos quince hombres y ocho o diez mujeres que jugaban albures.

Nos parece que esa aprehensión, que pasó desapercibida al público, revela una deformidad en la aplicación de las leyes. Se juega públicamente en esta capital en casas que pagan una contribución que no figura en ningún presupuesto, y la policía y el Gobernador del Distrito lo saben y no se aprehende a los jugadores. Se juega en algún tugurio que no paga esa contribución, y la policía aprehende, y encarcelan los jueces. En uno y otros casos, se trata de un delito previsto y penado en nuestra legislación positiva; pero en un caso se paga una contribución misteriosa que tiene la virtud de atropellar al Código, y en el otro caso no se han pagado los derechos que sancionan la violación de la ley.

Esto es tremendo. En México, para vergüenza nuestra, se viola un precepto legal previa paga. Se compra la justicia por una contribución misteriosa no sancionada en ningún presupuesto.

La igualdad ante la ley, se borra por la desigualdad en el precio de la violación de esa ley.