Regeneración 32. 31 marzo 1900

Club liberal ponciano Arriaga. Manifiesto.

Este Manifiesto1, lanzado sin reticencias por los dignos liberales potosinos, es de suma utilidad en los momentos actuales. Por él comprenderá el pueblo, que es necesario trabajar, no sólo para obtener el diario sustento, sino trabajar para llegar a fines más elevados, a resultados más altos, como son la salvación de nuestras instituciones, que con pasmosa indiferencia presenciamos su hundimiento, sin que de nuestros labios brote un solo grito de protesta; ni nos hagamos el ánimo de aventurar el más mínimo reproche a la Dictadura reinante, que en complicidad con la Iglesia ambiciosa y corrompida, ha minado nuestra grandeza para encadenarla a sus pies y ha hecho mofa de nuestra dignidad, cuando comprendió que éramos lo suficientemente pusilánimes para no atrevernos a encarárnosla.

Nos adherimos a los conceptos del manifiesto, porque él encarna la aspiración de los verdaderos liberales, esto es, de los que consideramos que el peligro para las instituciones, no consiste únicamente en el fraile inmoral, sino en el entronizamiento también de los renegados y de los traidores. El Manifiesto servirá para que los liberales se dediquen a algo más provechoso para la Patria que el ataque más o menos virulento al fraile, pues se fijarán que si el fraile medra, si sus adeptos suben al poder, el verdadero culpable de tanta desgracia es el Presidente, que más se ha preocupado de permanecer en un puesto en que la Nación no lo apetece (hablamos de la parte sana de la Nación, es decir, el verdadero Partido Liberal) más que de sostener las instituciones por las que el mismo luchó y que ha arrinconado ahora.

Busquemos, por lo tanto, los verdaderos liberales, un candidato para que dentro de tres años, que es cuando termina su periodo el Presidente Díaz, o antes, en caso de que este muera, podamos proponerlo a la Nación, y no se nos engañe más con la tosca superchería de que hay hombres necesarios. Es preciso convenir en que los hombres, a los que se titula de necesarios, lo son efectivamente para dislocar instituciones y para dar de comer a los serviles que los adulan. 

Excitamos a la prensa liberal de toda la República, a que, haciendo a un lado vanos temores y femeniles cobardías, que sabemos que no tienen, pero que pudieran tener, reproduzcan el Manifiesto del Club Liberal «Ponciano Arriaga,» para que llegue a conocimiento de todos los mexicanos.

Hacemos presente a los liberales potosinos, nuestra admiración por el inmenso valor civil que han demostrado y que servirá de saludable ejemplo, para que los ciudadanos huyan del afeminamiento y puedan entrar de lleno a la discusión de los asuntos públicos  ejercitando sus energías. De este modo no habrá ya tirano que se atreva a conculcar principios.

1 Manifiesto publicado en este número y reproducido en Florencio Barrera Fuentes, op. cit, pp. 65 y ss.