Regeneración 32. 31 marzo 1900

NOTA TEPIQUEÑA

Hace poco se conmovía de indignación la sociedad liberal de Tepic, con uno de esos actos conciliadores de los gobernantes.

Celebrábase una gran misa en acción de gracias, y el púlpito fue ocupado por el obispo, no para comentar las máximas del Evangelio, ni para probar los misterios tenebrosos del catolicismo, ni para inyectar mansedumbre en la impaciencia de los fieles, sino para colmar de ultrajes y denuestos a El Combate y bendecir la política de conciliación.

Lo más grave del caso es, que el Jefe Político del territorio, Gral. Pablo Rocha y Portu, vistió uniforme de gala para asistir a la misa con la unción de un fanático. Y oyó, como música celestial, la disertación ultrajante del Obispo.

Juegan muy mal papel las leyes de Reforma, en manos de gobernantes como el Gral. Rocha. Quizá por eso, las dejó olvidadas en su oficina y empuñó el breviario con devota fruición.

Si chocan las locas y necias peroraciones del púlpito, más choca la sanción que les dan nuestras autoridades. Tienen razón los liberales tepiqueños en sentirse indignados.