Regeneración 32. 31 marzo 1900

Cafrería Oaxaqueña

Nuestro inteligente y activo corresponsal en la ciudad de Oaxaca, nos escribe acerca de un escándalo motivado por la arbitraria e ignorante policía de aquella capital.
            Dice el corresponsal, que los estudiantes de Ciencias y Artes se reunieron en la Glorieta Juárez del paseo Netzahualcóyotl con el objeto de organizar un Comité que secundará los esfuerzos de los estudiantes de París, en su noble empresa de que se someta a arbitraje la cuestión del Transvaal1.
            La idea fue acogida con el entusiasmo con que los jóvenes acogen toda idea sana que tenga por objeto un acto de humanidad y de justicia, siendo aplaudidos calurosamente los oradores.
            Pero el entusiasmo juvenil disgustó a los esbirros del Gobernador Martín González, que quisieran que enmudeciera todo el mundo al solo eco de la bota fuerte del General, y apelando a la única y poderosa razón de todos los tiranos, pretendieron disolver la reunión por medio de la fuerza bruta, alegando que nadie había dado permiso a los estudiantes para que se reunieran.
            He ahí el inconveniente de habilitar de policías a individuos rudos y desprovistos de la más rudimentaria instrucción. Esos individuos ignoran que el art. 9º de la Constitución, declara que a nadie se le puede coartar el derecho de asociarse o de reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito.
            Los estudiantes hicieron notar a los polizontes la legitimidad de su reunión, pero sin parar mientes en los razonamientos de los jóvenes, los esbirros, para hacer pesar su autoridad sobre los estudiantes, con la satisfacción que experimenta el zafio cuando está investido de un cargo que no comprende, con lujo de fuerza y de poder condujeron a los alumnos a la Comisaría, donde para el colmo de males, tuvieron que tratar con un Comisario tan burdo como sus subordinados, que se encaprichó en detenerlos por el grave delito de haber hecho uso de una facultad que la Constitución otorga a todo hombre.
            Ven nuestros lectores, que Oaxaca es una cafrería sobre la que pesa la más irritante de las tiranías. Allí la Constitución es letra muerta porque los torpes mandatarios hacen de ella un juego de niños.
            No obstante lo mal parada que está la administración pública de nuestro infortunado Estado, Martín González distrae su fastidio en esta capital sin importarle un ardite que la entidad que mal gobierna avance cada día más hacia la ruina, como le sucede con su pésimo gobernador, que es pésimo entre los pésimos, por más que en cualquier banquete el Presidente, por mera humorada, exhume su gastado cliché: “Así se gobierna.”2
            Urge que se destituya a Martín González para que ocupe su lugar un hombre ilustrado, de talento y que sea patriota.
            Ya es tiempo de que progrese Oaxaca.

1 Refiérese a la antigua República Sudafricana, estado independiente fundado por los bóers o colonos holandeses emigrados de la colonia del Cabo. Entre 1898 y 1900 sostuvio una guerra  feroz contra el Imperio Británico que finalmente lo incorporó.

2 Palabras de Profirio Díaz dirigidas a Bernardo Reyes, durante una visita al gobernador de Nuevo León en diciembre de 1898. Las mismas sirvieron de acicate a las ambiciones políticas del neolonés y precipitaron su disputa con el grupo encabezado por Limantour.