Regeneración 32. 31 marzo 1900

OTRA ACUSACIÓN

El Prefecto del Distrito de Mina, Guerrero, Julio M. Vélez, tiene encima otra acusación por arbitrario.

D. Carlos León, honrado vecino de Coyuca de Catalán, se hallaba departiendo amigablemente con D. Luis Bedolla, cuando fue rodeado intempestivamente por varios gendarmes que, de orden del Prefecto, pretendieron reducirlo a prisión. Como el Sr. León considerase injustificado el procedimiento, toda vez que no se les mostraba la orden escrita que motivara el procedimiento, entró precipitadamente a su casa, de donde, contra las protestas del ofendido, y a los ruegos de su familia, y después de que el cabo Perfecto Beltrán le dio un golpe en la cara con el cañón de su pistola, fue sacado el Sr. León, amenazándosele con matarlo si se resistía. Ante la prisión brutal de los desalmados esbirros de Vélez y las súplicas de la familia, el Sr. León cedió y fue conducido a la Cárcel.

El Sr. León ha deseado no permanecer impasible ante este atropello, que debe sumarse a otros muchos que son el regocijo del Prefecto Vélez, y ha presentado una juiciosa y enérgica acusación, contra el mal funcionario aludido, ante el Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

Si el Sr. Mora tiene buena voluntad de Gobernar y desea proceder con rectitud y Justicia, debe hacer que ese Prefecto sea escarmentado, o por lo menos destituirlo de un empleo que no encaja ni en sus facultades, ni en su carácter impetuoso y molesto. Será este un bello ejemplo para tantas otras autoridades políticas que confunden su empleo con el de un capataz de presidio.

Por nuestra parte, enviamos al Sr. León nuestras calurosas felicitaciones por su proceder enérgico. Repetimos y repetiremos siempre: para destruir esos elementos nocivos que se llaman Jefes Políticos, es forzoso acudir al juicio de responsabilidad acusándolos enérgicamente y arrojar su nombre a la vergüenza pública para escarmiento de arbitrarios.