Regeneración 32. 31 marzo 1900

MÁS ATROPELLOS EN SONORA

Se dice que inmotivadamente ordenó el Gral. Luis E. Torres, que el Sr. Manuel R. Parada, una de las víctimas del cacicazgo sonorense, fuese sacado de la cárcel Pública. Así se hizo, y entre doble fila de soldados capitaneados por el Alcalde José Espinosa, se llevó al reo fuera de la población, se le hizo dar vueltas y revueltas y al fin se le encerró en el cuartel del 4º Batallón.

¿Qué significa este lujo de arbitrariedad? Creemos nosotros, que un cuartel no es el lugar legalmente designado para la prisión de un reo, y que se trata, por tanto, de un atropello a la a ley y de una molestia que no sabemos que objeto tendrá, pero que bien pudiere ser sospechosa.

Con razón se llama alarmada la sociedad hermosillense, y más aún la familia del Lic. Parada, la que ha acudido ya al amparo federal. Cuando los caciques de provincia violan con tanta frecuencia la ley, deben temerse muchas tropelías.

Como nos es conocida la honradez del Sr. Lic. Parada y es proverbial su respeto a la ley, y que cualquiera que sea la que se le aplique, la respetará sin violencia y sin rebelión,  ese conocimiento nos obliga a declarar que el Sr. Lic. Parada NO TIENE INTENSIÓN DE FUGARSE, ni de rebelarse contra sus guardianes.