Regeneración 32. 31 marzo 1900

PEREZA Y VEJACIÓN

Las autoridades de Villaldama no trabajan, lo cual no es raro si se tiene en cuenta que ahora pocos funcionarios son los que procuran cumplir con su deber pero lo que más choca a los vecinos, es que ninguna mejora se haya llevado a cabo en el pueblo, de nueve años a esta parte, no obstante que pagan sus contribuciones con toda escrupulosidad.
            Cuando el Municipio quiso implantar una mejora, mandó levantar un edificio para el Rastro de la población, pero tan mal acondicionado, que los vecinos no pueden soportar más la horrible pestilencia que despide.
            En nada se ocupa el Municipio que sea de provecho, y el Secretario, clerical recalcitrante, en lugar de copiar minutas, redactar informes, etc., etc., ocurre a la sacristía a perder el tiempo en sonsas y vacías pláticas con el cura.
            El pueblo ya no soportará tan inepto Municipio que se le ha impuesto. Quiere tener uno formado de hombres de trabajo, que se preocupen por el bien general, pero cuando ha pretendido hacer uso del derecho que concede la Constitución, votando a favor de ciudadanos honrados, la presión oficial lo ha impedido, como con escarnio de nuestros derechos acontece en nuestra infortunada Patria.
            Abruma ya tanta vejación y urge que tengamos derechos y no se nos convierta en  juguetes ridículos de los déspotas. Ya es tiempo de que se nos considere como a ciudadanos y no como a esclavos.