Regeneración 33. 7 abril 1901

UNA COMUNICACIÓN

Correspondiendo a la invitación hecha por el CLUB LIBERAL «PONCIANO ARRIAGA» de San Luis Potosí, a los liberales de la República, para que nos organicemos en debida forma y velemos por el fiel cumplimiento de nuestras libérrimas instituciones: los liberales de esta ciudad, aceptando dicha invitación, hemos organizado un Club Liberal denominado «IGANACIO ZARAGOZA» cuyo programa se acomodará en todo lo posible a las Resoluciones tomadas por el Primer Congreso Liberal, cuya instalación se verificó en San Luis Potosí.

Y a fin de poder relacionarnos con los demás Clubs del mismo género, expedimos la presente circular, con objeto de ofrecer nuestros débiles esfuerzos para coadyuvar al noble fin de sostener y propagar nuestros principios liberales.

La Directiva de este naciente Club, está formada como sigue: Presidente, Ingeniero Luis Pérez. – 1er Vocal, Manuel Rodríguez.- 2º Vocal, Catarino Salinas.- 3º Pilar L. de Guevara.- 4º Vocal, Pablo Z. de Hoyos. -5º Vocal, Carlos S. Treviño.- 6º Vocal, Apolonio Santos.- Tesorero Narciso Romero.- Secretario, Atilano Rodríguez.- Prosecretario, M. L. de Guevara.
Libertad y Reforma. C. Romero Rubio. Marzo 31 de 1901.- El Presidente, Ingeniero Luis Pérez.- A los CC. Directores de REGENERACIÓN, México, D.F.

Felicitamos a los dignos ciudadanos de Candela (C. Romero Rubio), Coah., por el éxito que han alcanzado, fundando su club a pesar de las torpes amenazas del clerical Alcalde Barreda, tristemente célebre por su inquina contra todo lo que se refiere a manifestaciones populares.

Trabajen con entereza, fijándose en las causas que han motivado nuestra decadencia social y política, y que son, el entronizamiento de una Dictadura absorbente y el funesto maridaje de una Dictadura con el enemigo jurado de la libertad, el fraile.

Estos dos elementos, tienen que ser combatidos enérgica y virilmente por los verdaderos liberales, aquellos que no se concretan a desahogar sus iras sobre el fraile solamente, sino que escudriñan los orígenes de nuestro abatimiento y tienen valor para señalar las causas que lo han producido y que son las mismas de todas las épocas y todas las naciones, el contubernio de la Iglesia y el Estado, fomentado por el clero y visto con punible benevolencia por los gobiernos despóticos, que encuentran en tan inmundo consorcio el mejor de los sostenes para fraguar la muerte de las libertades públicas.