Regeneración 33. 7 abril 1901

NO HAY LIBERTAD EN CHIHUAHUA

Continúa en Chihuahua la presión del Gobierno sobre el Club Liberal «Esteban Coronado.»

Recordarán nuestros lectores que en uno de nuestros anteriores números1, dijimos que el Coronel Ahumada no le simpatiza el hecho de que se instalen Clubs liberales en Chihuahua y ejerce presión sobre los ciudadanos, para que no prosperen los ideales democráticos.

Se recordará también que dijimos, que el Presidente de la agrupación liberal que se había formado, en una persona desprovista de valor civil y que atiende más a las autoritarias indicaciones del Gobernador, que a las nobles exigencias de los principios liberales.

Los miembros del Club Liberal «Esteban Coronado» se muestran disgustadísimos con la conducta del Coronel Ahumada, quien no sólo ejerce una perniciosa influencia sobre el Presidente del Club, sino que él influyó para que fuera encomendado tan elevado cargo a este ciudadano falto de libertad y de energías.

Mientras las demás agrupaciones que forman parte de la gran confederación de Clubs liberales, hacen patentes sus deseos de trabajar por la regeneración social y política de nuestra Patria y establecen bibliotecas, organizan conferencias públicas, fundan periódicos, formulan excitativas, y hacen una propaganda activa, eficaz, honrada y valiente de las ideas liberales, el Club «Esteban Coronado» gracias a la falta de carácter de su Presidente y Vicepresidente, permanece inactivo por no disgustar al coronel Ahumada.

Conveniente nos parece, que ya que los miembros de dicho Club están descontentos con la mala dirección que a la agrupación imprimen su Presidente y Vicepresidente, elijan para desempeñar esos cargos a personas de arraigadas convicciones, para no verse obligados a soportar el bochorno de que dadas las inclinaciones de esas personas, el Club sólo vaya a servir para felicitar al Gobernador el día de su santo y llevar a cabo para con el Coronel Ahumada, las necias prácticas del Círculo de Amigos del Presidente.

En Chihuahua, como en toda la República, no hay libertad, sólo que en aquel Estado se ha llegado hasta el extremo de oponer obstáculos a los ciudadanos para que no ejerciten los mermados derechos que la Dictadura nos ha dejado como gracia.

1  Véase supra,art. núm. 359.