Regeneración 33. 7 abril 1901

ALCALDADA SINALOENSE

Es muy curioso el procedimiento del Juez Vea, de Culiacán. Confecciona leyes a su antojo y las lleva a la práctica a pesar de la rechifla pública. Cierto es que a ésta se hallan tan acostumbrados los funcionarios sinaloenses, que sienten la nostalgia de ella cuando no se les ovaciona.

Ante el Juzgado Menor que tiene a su cargo el Sr. Vea, cargo enorme en relación a su pequeña talla de jurista, fue demandada una persona por no haber podido cumplir una cuenta. El deudor, hombre honrado, pero escaso de elementos pecuniarios, confesó la deuda y fue condenado a saldarla.

Perfectamente; pero cuando se fijó un plazo al deudor para hacer el pago y no lo efectuara por continuar escaso de numerario y carecer de bienes, el Juez Vea le impuso una multa de cinco pesos por desobediencia a un mandato de la autoridad. No paró ahí todo, sino que ese Juez, en vista de que el demandado no pagaba la multa, se dirigió a la Prefectura pidiendo se le mandase aprehender y se le encarcelara.

Hay alcaldadas mayúsculas; pero ésta las sobrepuja hasta parece hiperbólica. Poco, escasísimo, casi ningún criterio jurídico debe tener el Juez Vea, lo que ameritaría su inmediata destitución si su alcaldada no fuese cubierta con el velo de la protección complaciente tan vulgar en Sinaloa.