Regeneración 33. 7 abril 1901

RUIDOSA OVACIÓN

En mala hora se le ocurrió al Gobernador Cañedo visitar el puerto de Mazatlán, en donde, como en todo el Estado, no cuenta con la simpatía popular por su carácter agresivo, su pésima gestión y su temperamento arbitrario.
            Concurrió el Gobernador a una corrida de toros, y tan luego como el pueblo se apercibió de su presencia, surgió de las gradas un inmenso vocerío ensordecedor, mezclado con la aguda gama de los silbidos. Fue la manifestación más ruidosa en que pudo traducirse el descontento popular.
            El Gobernador se armó de prudencia y salió de la plaza seguido de tan elocuente manifestación.
            Cuando el pueblo hace tan patentes muestras de desagrado a su mandatario, parece que la dignidad y el amor propio exigen la dimisión. Esperamos que el Gobernador Cañedo dimitirá inmediatamente.
            Se apartaría de un cargo que no es para él y dejará de hacer la desgracia de Sinaloa.