Regeneración 33. 7 abril 1901

IRRISORIO VOTO DE CONFIANZA

El servilismo, que está a caza de oportunidades para patentizar su necio trabajo, logró sorprender a varias honorables personas de Nuevo Laredo para que calzaran con sus firmas, una hoja repleta de inmerecidas alabanzas al Gobernador Mainero de Tamaulipas.

El pretexto ha sido defender un descabellado proyecto del Gobernador de que se erija un monumento a la memoria del odioso traidor Iturbide, proyecto que ha sido duramente combatido por la prensa sensata y los clubs liberales de la República.

Tan rudo ha sido el criterio que informó al redactor de la hoja, como el criterio que informa al Periódico Oficial de Tamaulipas, aduladores ambos y sin más seso que para alabar sin ton ni son al clerical Gobernador del Estado.

La hoja, que se titula Voto de confianza al Gobernador del Estado, alaba el proyecto del Gobernador y dice: que es de saludable trascendencia para el buen nombre de Tamaulipas. Nosotros creemos lo contrario, y es que será de funesta trascendencia para el buen nombre de Tamaulipas, Estado que debe protestar enérgicamente, si no quiere verse complicado en el atentado que pretende perpetrar el Gobernador Mainero, apoyado por la Legislatura del Estado, obra suya y compuesta de instrumentos dóciles y complacientes, y encaprichado en torpes defensas por medio de su anodino Periódico Oficial, que no sirve sino para desprestigiarlo más.

Sentimos que los progresistas ciudadanos de Laredo, se hayan dejado sorprender por la audacia de los aduladores de oficio, que por medio de engañifas lograron conseguir una que otra firma.

El autor del Voto de Confianza, excita a los vecinos de las diversas municipalidades del Estado, para que secunden su servil proceder, pero con seguridad que ninguno se adherirá a él, pues los hombres honrados nunca se prestan a las farsas que gusta de organizar la adulación, y además, tienen buen sentido y son liberales, incapaces por lo tanto de honrar a los traidores, ni de dar votos de confianza a quien no los merece.

Está bueno que el autor de la hoja y el Periódico Oficial, defiendan los desaciertos de su jefe, porque después de todo, él les paga para que hablen, pero que no se pretenda malear con sus corruptoras doctrinas a los hombres honrados a quienes choca la bajeza.