Regeneración 33. 7 abril 1901

NOTA TEPIQUEÑA

La pobreza predicada por el Mártir del Calvario, está reñida con el sibaritismo del obispo de Tepic1. Hace diez años, cuando este Obispo ocupó su puesto, llevaba exhaustos sus apolillados arcones. Ahora, todo ha cambiado. Con el óbolo de los buenos y sencillos habitantes del Territorio, es propietario de trece fincas magníficas y se le reconocen hipotecas sobre veinte casas.

Muy censurable es la conducta de este Obispo que más se preocupa por su medro personal, que por el bienestar de sus feligreses. Nada importa que éstos sufran las consecuencias de la carestía de los artículos indispensables a la vida. El Obispo tiene repletos sus arcones y satisfechas sus necesidades las más insignificantes, las más pueriles.

Decididamente, el sacerdocio a pasado a la categoría de una profesión lucrativa.

1  Ignacio Díaz y Macedo (1853-1905). Jaliciense. Obispo de Tepic a partir de 1893. Durante su pontificado organizó la curia,
el seminario, la catedral y las parroquias; fundó un orfanato, el Hospital de San Vicente de  Paul y el periódico El Orden..