Regeneración, N° 35. 23 abril 1901

Robos, arbitrariedades, juego, clericalismo, ley fuga y vómito

Los malhechores han sentado sus reales en el Cantón de Misantla, Ver., proponiéndose demostrar, que en la República no hay esa seguridad ideal de que se alaba el Presidente y que nadie cree.

En la Colonia Francesa de San Rafael, perteneciente al referido Cantón, ha ocurrido, entre otras cosas, lo siguiente:

El 4 de este mes penetraron unos ladrones en la casa habitación de D. Juan Deschose y cargaron una gran cantidad de hule en tasajo.

El 8, también de este mes, otros ladrones asaltaron la vivienda de la Sra. viuda de Roustan, y echando abajo la puerta, se llevaron ocho sacos de café, que constituían el único capital de la pobre señora.

El mismo día, otros forajidos asaltaron la finca de D. Eugenio Erizon, y entre muchos otros objetos cargaron con una valiosa escopeta fina.

Hace como tres meses, poco más o menos, unos ladrones se introdujeron en la bodega de los Sres. Masberg y se robaron doce latas de manteca.

Por el mismo tiempo D. Luis Mastret fue víctima de un robo.

No obstante esto, las autoridades no se han preocupado por la aprehensión de los bandidos. Y cuando se ponen a perseguirlos, aprehenden a infelices inocentes, como ya alguna vez lo hicimos notar, y se les aplica la ley fuga sin siquiera identificarlos.

Veracruz está perdido. Los ladrones roban a su sabor sin que sean molestados. Los habitantes pacíficos, honrados y trabajadores son aprehendidos por sospechosos y se les fusila sin formación de causa. Los curas roban honras de mujeres indefensas, como aquel sátiro de San Juan Evangelista. En todo el Estado se juega a más y mejor a pesar de las protestas del poeta Díaz Mirón, y en todo el Estado también se hace la voluntad de los mandatarios; no hay instrucción pública y cuando se designan obras de texto para las escuelas primarias, se ponen al estudio de la juventud los libros inmorales de José Ascensión Reyes, el famoso Anabasis.

El Cantón de Misantla está infestado de ladrones. Se ha formado una sociedad de bandidos para robar ganado vacuno y caballar, vainilla y bejucos de vainilla. Los agricultores, ganaderos y demás gente de trabajo están alarmadísimos y no pocos se preparan a emigrar del Cantón en busca de seguridad para sus personas y bienes, pues que las autoridades del Cantón, no son ni con mucho, una garantía para los hombres de trabajo.

Y tan mal anda en todo el Estado de Veracruz, que el Gobierno no ha dictado medida alguna para desinfectar los cementerios de San Rafael, Ojite y Mentidero, Nautla y Jicaltepec, y de ese modo evitar en algo los estragos que ocasiona el vómito enfermedad que amenaza recrudecer sus efectos este año en virtud de la escasez de lluvias. Urge que se desinfecten los referidos cementerios, porque bien sabido es lo poco escrupulosas que fueron las autoridades del año anterior, que sin preocuparse de la salubridad pública, mandaban inhumar a media vara de profundidad los cadáveres de las personas que fallecieron de vómito. De allí proviene la pestilencia de las inmediaciones del panteón de Ojite y Mentidero, y los habitantes temen, con razón, que antes del próximo Junio, la epidemia habrá invadido por completo a los pueblos que arriba citamos.

Por todo esto se ve que las autoridades de Veracruz quieren dejar desierto el Estado, porque el vómito, la ley fuga, las vejaciones y arbitrariedades, etc., etc., harán que merme la actual población del Estado costeño.