Regeneración, N° 35. 23 abril 1901

BIZARRÍA MILITAR

Vemos en un periódico que un oficial del ejército golpeó inhumanamente en Tacubaya a un soldado. El escándalo lo cometió en público ese oficial.

Un paisano, condolido por la suerte del infeliz soldado, se acercó al oficial para interceder a favor de la víctima, pero el militar, mohíno por la justa reclamación del paisano volvió su cólera en contra de él y lo maltrató cruelmente, llegando al grado de sacar la pistola, no se sabe si para matarlo o solamente para amedrentarlo, después de lo cual ordenó a sus reclutas que lo introdujeran al cuartel del 9º Regimiento, tal vez para castigarlo más a su sabor.

Dice el periódico aludido, que los sucesos fueron presenciados por uno de los Jefes del citado Regimiento, pero no dice si ese Jefe permaneció impasible ante el atentado cometido tanto con el soldado como con el paisano.

Esta noticia, vaga en sí, y en la que ni siquiera se citan nombres, fácil será comprobarla indagando la autoridad militar la verdad de lo ocurrido.

Si el oficial, como se dice, se cebó en el inerme soldado y el indefenso paisano, bueno es que se le castigue para que se aprenda a tratar a la gente y para ejemplo de otros muchos soldadones que hacen alarde de valor con los que están desarmados.

Ya que son tan valientes, conveniente es que se les mande a atacar a los indios rebeldes de Yucatán o que ejerciten su fiereza en las serranías de Sonora. También a esas partes debe llevarse a los bizarros soldados de Lampazos, que se entretienen en fabricar muñecos de cartón, a los que se les prende fuego para acusar a ciudadanos honrados.