Regeneración, N° 35. 23 abril 1901

LOS LIMPIABOTAS Y LA GLORIA

Quéjanse los potosinos de que el Gobernador Escontría se entrega cada día más al clero. Hasta en los más ínfimos detalles se descubre su decidido empeño conciliador.

Como Mucio Martínez, el de Puebla, procuró dar mayor esplendor a la fiesta Religiosa del Sábado de Gloria, ordenando que la banda de música de la Escuela Industrial del Estado, tocara tan pronto como se echaran a vuelo las campanas en señal de que la gloria había quedado abierta.

Hay que notar que no permitió que la banda de la Escuela Industrial tocase el Jueves y Viernes de la Semana Mayor, porque el Obispo Montes de Oca le hizo comprender que eran días de recogimiento, de oración y de penitencia, y el mismo Montes de Oca le indicó que el Sábado de Gloria sí era lícito que hubiera audición musical, pero siempre que, para no chocar con la liturgia católica, comenzase esa audición cuando las campanas de los templos anunciasen la gloria.

Así se hizo al pie de la letra, y ocurrió que en día de trabajo, como es el de gloria tocara la música, distrayendo a los hombres de trabajo, pero con gran contentamiento de la turba de molestos limpiabotas.

Bueno es que el Gobernador se fije en los Partidos del Estado que mal gobierna, y deje de dar oído a las necias insinuaciones del Obispo, que no teniendo nada noble en que emplear su tiempo, lo emplea en embrutecer al pueblo, en catequizar Gobernantes débiles, en comprar a la justicia y en injuriar a las musas con desabridos versos cojos, inválidos y maltrechos como su conciencia.