Regeneración, N° 36. 30 abril 1901

INAUDITO DESCARO

El pudor ha huido de ciertos periódicos, espantados de presenciar el cínico comercio de las conciencias.

El Imparcial, a propósito del manifiesto que publicó el Sr. Ing. D. Francisco Naranjo, h., en el que explica que los clubs liberales de la República trabajan honrada y notablemente por reconquistar nuestros derechos y por hacer que las instituciones liberales y democráticas vuelvan a imperar, para lo cual es indispensable la educación del pueblo y el restablecimiento de la moralidad administrativa, que hoy por hoy no existe, dice así dicho papel:

«En un diario de esta capital, ha aparecido un remitido del señor Francisco Naranjo, hijo, en que blasona de sus ideas liberales. Extraña mucho declaración semejante en los tiempos que alcanzamos, bajo un régimen constitucional y en pleno vigor las leyes de Reforma. El señor Naranjo pretende atacar enemigos que no existen. »

No se puede pedir mayor desparpajo para mentir. El gacetillero autor de esta mentira, cree tal vez que los mexicanos no sabemos en que consiste el régimen constitucional que deberíamos tener.

¿La Dictadura es constitucional para nosotros?  Que nos diga El Imparcial en qué artículo de la Constitución se faculta al Gral. Díaz, para que imponga a su arbitrio gobernadores en los Estados; que nos diga, también en virtud de qué precepto constitucional elige él mismo diputados y senadores, magistrados y jueces; que nos diga en qué se funda el Presidente para abandonar la Capital abandonando los negocios del despacho, o en virtud de que autorización trasladó los poderes a Cuernavaca, si es que allí despachó; que nos diga que facultad tiene para sostener con los fondos de la nación periódicos que son la vergüenza del país; que nos diga porque razón el
Presidente hace las elecciones municipales, etc., etc.

No sabrá contestarnos El Imparcial, como no sabría contestarnos que fueron miembros del Estado Mayor del Presidente a recibir a los individuos de sangre azul que vinieron a mofarse soezmente de nuestras glorias, con la ridícula capilla expiatoria levantada en desagravio del acto de justicia nacional, llevando a cabo contra dos traidores y un ambicioso vulgar venido de Austria.

Las Leyes de Reforma no están en vigor, y la prueba está en que las autoridades se han hecho sordas con la denuncia que hizo El Universal de ciertos conventículos, y con otras muchas denuncias de la prensa y de los particulares, acerca de conventículos también, y de otras graves faltas cometidas por el clero al amparo de la
Dictadura.

Vea, pues, El Imparcial, que el Sr. Naranjo y todos los liberales, no atacamos enemigos imaginarios, sino que existen y por desgracia numerosos.

No cabe duda que los periódicos venales han perdido toda noción de honradez, y quitada la careta, hace alarde de su impudencia.