Regeneración, N° 36. 30 abril 1901

EMPLEADOS COMERCIALES

En uno de nuestros números anteriores1 censuramos la conducta del Juez del Estado Civil de Tepecoacuilco, Gro., porque dicho funcionario tiene la mala costumbre de cobrara honorarios al público, que en cumplimiento de la ley ocurre a él para que se asiente algún registro.

Ahora sabemos que el de Orizaba, también cobra honorarios al público, y cuando las personas que tienen que tratar con él, en virtud de ser demasiado pobres para poder satisfacer las indebidas exigencias del empleado, no pueden pagarle por los registros que tiene la obligación de efectuar gratuitamente, pues que para eso le paga el Gobierno, dicho funcionario se niega a asentar acta alguna.

Por lo visto este abuso está muy generalizado y conviene ser reprimido despidiendo a esa clase de funcionarios, que transforman en establecimientos mercantiles las oficinas que se han fundado para servir al público. Es alarmante que los funcionarios públicos hagan odiosas instituciones como la del registro civil, por su afán de lucrar con un oficio por el que ya están ampliamente retribuidos.

1  Véase supra,art. núm. 446.