Regeneración, N° 36. 30 abril 1901

UN MILITAR VALIENTE

Como rumor corre lo que vamos a decir, que de ser cierto, pone de relieve la bizarría de ciertos militares que ponen en ridículo al dios Marte.

Dícese que con motivo del pronunciamiento del Estado de Guerrero, se ordenó por la autoridad militar respectiva la concentración de los diversos destacamentos que guarnecían distintas poblaciones del Estado.

El destacamento que estaba en Acapulco, compuesto de cien soldados y al mando de un capitán, para llegar a Chilpancingo tenía que pasar por donde los pronunciados tenían su campamento, y el oficial que mandaba el destacamento se encontró en aprietos, pues temió que los revolucionarios lo atacaran.

Para evitar dificultades, envió un emisario a conferenciar con el Sr. Lic. Castillo Calderón, en solicitud de permiso para pasar a Chilpancingo. El Sr. Castillo Calderón no tuvo inconveniente en conceder el permiso, y extendió un pasaporte para que la fuerza federal pasara sin peligro en medio del campamento revolucionario.

Si esto es exacto, muy mal papel jugó ese oficial porque debió haber intentado pasar sin solicitar permiso alguno, aun a costa de su vida. Eso le ordenaba su deber y el pundonor que se dice debe haber en todo militar, de recluta arriba.

A nadie se le ha ocurrido solicitar la ayuda del enemigo para acatar una orden o para moverse de un lugar a otro. El General Máximo Gómez1 no solicitó la ayuda de las fuerzas españolas para recorrer la Isla de Cuba de uno a otro extremo.

De modo y manera que la bizarría militar se ha reducido a fabricar peleles y perseguir a los hombres honrados como los de Lampazos; a golpear inhumanamente a hombres inermes, como el oficial de Tacubaya de que también hemos hablado; a escandalizar en los jacalones revolcando los kepís en sus innobles tablados; a solicitar gracia de los enemigos, como el oficial objeto de este laudatorio entrefilet, etc., etc., etc.

Castíguense severamente tales actos que ponen en caricatura al Ejército, pues no basta que éste sea inútil, sino que también lo desprestigien algunos de sus miembros.

1 Máximo Gómez. (1836-1905) Militar dominicano. Miembro del Partido Revolucionario Cubano, encabezado por José Martí. Jefe de las tropas patrióticas cubanas que combatían por la independencia contra España, durante la guerra de 1895-98. Opositor al gobierno de Estados Unidos en la isla. Rechazó la candidatura a la presidencia cubana aduciendo su condición de extranjero.