Regeneración, N° 36. 30 abril 1901

IZÚCAR DE MATAMOROS

Los desaciertos administrativos del Jefe Político de Izúcar de Matamoros, Pue., Antonio Peña Martínez, de algunos de los cuales ya nos hemos ocupado, parece que no son corregidos, en razón de la alta estima que el Jefe goza por parte del Gobernador Mucio Martínez.

Ya hemos dicho que en Izúcar todo lo arreglan a su guisa dicho Jefe Político y el munícipe Teófilo Romero. Este último individuo ya hemos dicho que a sí mismo se da el título de representante de los barrios de Oriente y Poniente de la población. Ahora resulta, además, que es también representante de la Parroquia de Sto. Domingo.

Este nuevo cargo que se ha dado le ha servido para obligar por la fuerza a los ciudadanos a prestar sus servicios a la iglesia, condenando a los renuentes a privarlos de las tandas de agua que tienen derecho a disfrutar, alegando que el agua es de la iglesia y que solamente los que sirvan a ésta pueden aprovecharla.

El arbitrario y mojigato munícipe, no se preocupa de que las sementeras de los que él llama herejes se echen a perder, como ha sucedido con las del Sr. Ignacio C.
Espinosa y otros varios vecinos, víctimas del capricho de Teófilo Romero.

Si algún vecino reclama justicia contra tales abusos, el Jefe Peña Martínez no le hace aprecio y lo tacha de enredador y de revoltoso.

Siguiendo con la cuestión de aguas, diremos que el 28 de Marzo anterior, Teófilo Romero mandó preparar un banquete para obsequiar a varios Ingenieros, que según se dice mandó el Gobierno para estudiar el modo de introducir mayor volumen de agua a la población. Parece que esta versión sólo se hizo correr para engañar al pueblo, pues lo que se pretende es obsequiar los deseos del dueño de la hacienda de San Nicolás, Sebastián B. de Mier, que quiere reducir más la cantidad del agua que corresponde a la población, con perjuicio de ésta y provecho de él. Se dice que va a ordenar a sus operarios, que construyan un temaxcali en la toma de donde se introducen las aguas de los barrios de Oriente y Poniente, con lo que los vecinos quedarán reducidos a la más absoluta miseria.

Para el banquete de que arriba hablamos, Teófilo Romero extorsionó al pueblo haciéndolo contribuir, y engañándolo porque se dijo, que era dedicado a los Ingenieros, siendo que esos señores hacía algunos días que se habían retirado de la población. El banquete no fue más que un pretexto para que D. Juan E. Fuentes, Presidente
Municipal, retirara un ocurso que tienen presentado los vecinos de los barrios ya citados, y en el que se pide la reglamentación de las aguas, para evitar los abusos del déspota Teófilo Romero.

El Sr. Fuentes, persona honorable y que no se presta a enjuagues de mala ley, no asistió al banquete, pues estima que es justa la petición de los vecinos.

Descontentos están los vecinos de Izúcar con el Jefe Político y el Munícipe Romero, que cometen cuanta arbitrariedad se proponen llevar a cabo, sin que Mucio
Martínez fije su atención en el descontento de ese pueblo. Urge que se haga una limpia total de malos empleados que desprestigian al Estado y a la República.