Regeneración, N° 36. 30 abril 1901

LAS AUTORIDADES CLERICALES

Los vecinos pacíficos de San Nicolás Tolentino, S. L. P., están sumamente descontentos con las autoridades que en mala hora les tocó. Las infracciones a las Leyes de Reforma se llevan a cabo del modo más escandaloso.

En la Barranca de San Joaquín, fracción del Municipio de San Nicolás Tolentino, se celebra cada año en la semana de Pascua, una fiesta que los vecinos de aquella aldea dedican a la imagen de la Purísima. Este año, a fin de no perder la tradición, lucieron públicamente dicha imagen el día 10 del corriente, paseándola ostentosamente por la calle con velas encendidas, y rezando a más y mejor un interminable rosario durante el paseo.

No obstante esto, la autoridad no impuso pena alguna a los transgresores de la ley, porque en San Nicolás Tolentino las autoridades se coluden con los fanáticos para burlarse de nuestras instituciones, como pasa en toda la República.

Además, esa clase de fiestas siempre terminan con escándalos más o menos graves, y así concluyó la que estamos narrando.

Aurelio Muñoz, Agente de la policía de San Nicolás Tolentino, y hombre de pésimas costumbres, bebió más alcohol que de ordinario, y ya ebrio, disparó algunos balazos sobre el joven Evodio Lucio, sin que este señor hubiera dado motivo para la bárbara agresión del agente, y a no ser por la notable presencia de ánimo de dicho joven, que logró desarmar a la escandalosa autoridad, el lance hubiera sido de fatales consecuencias. Muñoz, el cobarde policía, huyó para evitar el castigo.

Sin embargo, las autoridades nada hacen por lograr la captura del prófugo, y de ese modo es como marcha la administración del Gobernador Escontría, que sólo sabe escuchar los consejos de Montes de Oca.