Regeneración, N° 37. 7 mayo 1901

ADMINISTRACIÓN CORROMPIDA

Los funcionarios de Sinaloa siguen por el funesto camino que han elegido y que hace la desesperación del sufrido pueblo sinaloense.

Ahora se trata de un funcionario insignificante, pero no por serlo, han de pasar desapercibidos sus abusos, tanto más cuanto que si no se le corrige, es sólo porque al
Gobierno del Estado se le ha ocurrido ser complaciente con él y tolerar sus mañas.

Trátase de Rafael Taboada, curandero de Culiacán, en donde a pesar de haber una infinidad de médicos facultados, sólo por socorrer a Taboada los Jueces y el
Tribunal Superior lo aceptan como perito, y con tal carácter se admiten sus informes y en ellas basan los jueces sus sentencias.

Taboada, además, es inspector del mercado, pero más que inspector es un déspota en virtud de que no existe un reglamento que determine clara y terminantemente sus atribuciones.

Este empleado llega al colmo del abuso, pues ha llegado hasta el extremo de cobrar una cuota a las personas que tienen la necesidad de proveerse del agua de una llave pública que existe en uno de los extremos del mercado. Se descubrió su punible falta y el Prefecto protestó contra tal abuso, pero no se castigó al explotado Taboada.

Tenemos en cartera otros abusos cometidos por empleados públicos de Sinaloa, pero a fin de no fatigar a nuestros lectores los iremos dando a conocer poco a poco, para que se confirmen en la idea de que reina un desbarajuste espantoso en la administración pública de Sinaloa, y que, además, parece que nunca se remediará, al menos mientras el Gral. Díaz se empeñe en sostener al Gobernador Cañedo y no le exija su renuncia como al ex Ministro Baranda, aunque viendo las cosas, el Gral.
Díaz mismo debe renunciar.

Urge que se emplee en Sinaloa un activo sistema de saneamiento para desinfectar su administración que se cae de puro corrompida.