Regeneración, N° 37. 7 mayo 1901

PRUEBA DE VIRILIDAD

Para su publicación hemos recibido la siguiente comunicación, que con gusto damos a conocer a nuestros lectores, a fin de que se vea que los hijos de Oaxaca no han perdido su tradicional entereza, para protestar contra los atentados de la tiranía.
            “Con la más profunda indignación, con ese indignación propia de los hombres que repugnan los actos de barbarie, hemos visto la alarmante noticia que trae consignada el entusiasta y valiente semanario “REGENERACIÓN,” acerca de los atropellos cometidos en varias personas de ese “Club Lampacense” por el esbirro y monstruo Pedro Hernández, que abusó de una manera bestial del cargo de agente del orden público, que en mala hora se le confió.
            “Y como estamos plenamente persuadidos de que es una vil calumnia la que ha servido de pretexto para tan abominable como infame proceder, nos apresuramos a rechazarla con Uds., y protestamos con toda la energía de que son capaces nuestras almas de hombres libres y de patriotas ciudadanos, contra tales atropellos, dignos sólo de la desastrosa situación porque atraviesa nuestra infortunada Patria. Rogamos a Ud., pues, haga presente a todos sus dignos compañeros de infortunio, que sus hermanos que forman el Club Liberal Regenerador “Benito Juárez” de Cuicatlán, Oax., reprueban tan brutal acontecimiento  y estarán siempre con Uds., sean cuales fueren las contingencias del porvenir y las peligrosas peripecias de la santa y legítima causa que defendemos, porque en ella están vinculadas la honra y salvación de nuestra República.
            “Libertad y Justicia.—Cuicatlán, Abril 23 de 1901. —El vicepresidente, RAFAEL ODRIZOLA.— El Secretario, J. ESCALANTE. — Al Sr. Presidente del “Club Liberal Lampacense.” — Lampazos. — N. L.”
            El ejemplo de virilidad que acaban de dar los dignos liberales de Cuicatlán, Oax., debe ser imitado por todas las agrupaciones que forman la Confederación de Clubs Liberales de la República, porque traería funestos resultados el hecho de que en los momentos de prueba se abandonase a nuestros correligionarios, víctimas de la más injusta y escandalosa de las persecuciones. Con el silencio de los Clubs en asuntos de tanta importancia para su seguridad, porque el atentado cometido contra los miembros del “Club Liberal Lampacense” implica el principio de una serie de persecuciones y de atropellos por parte de la autocracia; con ese silencio, decimos, se hará comprender que el Partido Liberal es débil, que no tiene cohesión y que su solidaridad es nula.
            En la conciencia pública está que los miembros del “Club Liberal Lampacense” han sido torpemente calumniados para que hubiera un pretexto con que disimular toda la crudeza de un atropello, que ha escandalizado a la Nación, siendo avivado el escándalo por los cobardes ataques que han dirigido a las víctimas dos repugnantes papeles El Popular y El Imparcial, seguidos de la jauría de hojas tan clericales y tan sucias como El País, El Tiempo y otras igualmente desprestigiadas. Y si está en la conciencia pública la convicción de que la tiranía ha cometido un atropello no debemos guardar un femenil silencio, por el temor de que esa misma tiranía ponga sobre nuestro cuello su pestilente planta; no debemos guardar silencio, porque con una actitud pasiva, no hacemos más que fabricar el desprestigio del Partido Liberal, pues que la Nación no tendría confianza en individuos pusilánimes, y los principios reclaman hombres de energía y no cobardes, que al tropiezo corrieran sólo por medio.
            Protestemos todos dentro de la ley; protestemos todos con energía contra los atentados llevados a cabo en Lampazos, y si para ello nos faltan fuerzas, recordemos la frase de nuestro ilustre Ponciano Arriaga, que a través del tiempo todavía resuena en los oídos como un alerta formidable, dado para prevenir los atentados monstruosos y los inicuos atropellos: “¡Ojalá que todas las autoridades y los ciudadanos todos se levantaran como un solo hombre, creyendo que el ataque a las garantías de un individuo, es un ataque a la sociedad entera!”
            Aplaudimos con entusiasmo la viril actitud nuestros patriotas paisanos de Cuicatlán, Oaxaca, actitud siempre levantada y noble, porque en el Sur no se conoce el miedo, y la pusilanimidad no se ha atrevido a franquear las montañas surianas para entronizarse en el corazón de sus viriles hijos.