Regeneración, N° 37. 7 mayo 1901

MÁS CULTO EXTERNO

Gregorio Tesillo, el iracundo cura de Villa de García, N. L., el que obliga a las autoridades de esa población a cargar el palio y a ejercer otros oficios propios de sacristanes, pero indignos de un funcionario público que ha protestado la ley, tuvo la humorada de adornar dos coches con flores y cintajos para pasear en uno de ellos al “Santísimo,” no se sabe si en desagravio por su intemperancia de lenguaje y sus chabacanos modales, pues ya hemos dicho que este cura, como aquel famoso
Arpón de Monclova, no desdeña la diatriba y gusta de la injuria para denostar a los liberales.

El paseo se efectuó, sin que las autoridades de Villa de García pusieran coto a tal desmán. Por el contrario, el Alcalde 1º y los munícipes gozaron místicamente con la infracción.

Esto es escandaloso, porque pone de manifiesto que en nuestra época conciliadora ni siquiera se llenan las fórmulas, sino que descaradamente se infringen las leyes merced a la tolerancia de los mismos que debieran hacerlas respetar.